13 octubre 2006

Desagravio a la noche

    (por Vicente Huidobro en Las Pagodas Ocultas)

 

    Cuando era pequeño yo te odiaba, oh Noche, porque en todos los cuentos de mi infancia tú eras la maga mala que borraba los senderos para que los niños se perdieran de su casa.

     Cuando era níño yo te odiaba porque bajo tus horas taciturnas rugía el viento en las rendijas de las puertas, ronco y amenazador como la voz de las brujas.

     Yo te odiaba porque bajo tus horas temerosas los perros aullaban sin cesar y corrían de una parte a otra, como si los persigueran.

     Yo te odiaba porque tú eras la madre de la horrible calchona y porque en tus pechos se amamantaba la salamandra.

     Yo te odiaba, oh Noche, porque te creía hermana de la Muerte y siempre estaba temiendo que te llevaras a los seres que amaba mi corazón.

     Mis oídos parecían percibir algo que se tejía inacabablemente en medio de la sombra; mis oídos sentían en ti, oh Noche, los más extraños crujimientos, las más raras resonancias.

     Mis oídos no escuchaban la voz de mi madre; por eso te odiaban.

    Mis ojos se tendían hacia ti, oh Noche, y trataban de horadar la obscuridad llenos de terror; mas no veían nada y lo que adivinaban era algo indescriptible.

    Mis ojos creían ver cosas que se devolvían en el aire, manos que se alargaban hacia mi rostro. Por eso yo deseaba tanto que llegara la mañana a poner su risa en los jardines y para poder contar si estaban todos mis hermanos vivos.

    Mis ojos en ti, oh Noche, no veían el rostro de mi madre; por eso te odiaban.

    Mi frente sentía venir a ella, oh Noche, como una horrible lluvia tus sueños más negros, llenos de búhos y de luces que corren por los cementerios. Sueños en que veía a los muertos, de pie junto a mi cama, en un actitud grave y taciturna; sueños en que sentía a unos ladrones descerrajando sin fin la puerta de mi habitación.

    Mi frente por ti no sentía los besos de mi madre; por eso te odiaba.

    Muchos niños odian a la noche, porque en las Noches se siente llorar a las madres.

    Oh Noche, yo te aborrecía porque en ti se paseaban en un largo desfile de procesión monjes encapuchados rezando solemnemente con un murmullo interminable.

    Yo te odiaba, Noche, porque creía que tú ibas a venir a robarte a mis hermanos, como una loba mala que se roba a los pobres corderos.

 

    Mas hoy, oh Noche, yo te amo. Amo tu actitud meditativa, amo tu silencio y tus sombras profundas.

    Hoy te amo, oh Noche, porque tú das a los hombres el pequeño olvido del sueño para desatar la amargura de sus corazones.

    Hoy te amo porque camino en medio de tu obscuridad con paso firme y seguro.

    Ahora te amo, Noche amiga, porque eres para mi espíritu una inmensa caverna donde puede refugiarse.

    Hoy te amo porque en ti mi espíritu se ensancha, rompe sus límites y se desborda como un gran río.

    Y tú, Noche, también penetras en mi espíritu como un remanso negro.

    Hoy te amo porque tú me inundas de un sereno bienestar y de una dulce beatitud.

    Ahora yo odio al día vulgar y ramplón como una hembra basta y selvática.

    Odio al día porque del día fragoroso y batallador mi corazón no aguarda nada.

    Ahora yo me paseo por los caminos de la Noche con mis amigos y nuestras conversaciones nocturnas tienen más calor de confianza y nuestras miradas se llenas de rayos de estrellas.

    Mis oídos aman a la Noche porque perciben la gran voz insonora y el ruido de los astros y porque el día es el asesino del silencio.

    Mis oídos aman a la Noche porque perciben la gran voz insonora y el ruido de los astros y porque el día es el asesino del silencio.

    Mis oídos aman a la Noche porque escuchan en ella la suaves palabras de la mujer amada.

    Mis ojos aman a la Noche porque están cansados de la grosería de la luz y de la ola bulliciosa y mareante de las gentes y las calles.

    Mis ojos aman a la Noche porque en ella retratan el rostro de la mujer amada y lo retienen bajo sus párpados como en una posesión.

    Mi frente ama a la Noche porque la llena de maravillosos ensueños y de magnos pensamientos.

    Mi frente ama a la Noche porque en ella siente el beso de la mujer amada, suave y luminoso como el beso de la luna.

    Yo amo a la Noche porque es hospitalaria a mi meditación como una gran sauce negro.

    Yo la amo porque ella destruye al perseguidor molesto de nuestro cuerpo: la sombra incansable.

    Y así como cuando niño te odiaba, oh Noche, porque borrabas los caminos para que los niños se perdieran, hoy te amo porque en ti han encontrado mis ojos el sendero de miguitas de pan que fui arrojando para guiar mis pasos a la hora del retorno.

    Y por lo tanto que te odié, oh Noche, y por lo tanto que hoy te amo, este Salmo es el Salmo del Desagravio. 

00:45 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (7) | Email esto

Comentarios

Se odian tantas cosas,con la misma intensidad con que después aprendemos o quizá sintamos que nos agradan,de una manera diferente como nos apasionana otras...y la noche como no odiar esa lastimera sombra que nos abriga dulcemente,nos amansa con su ensordecedor silencio...como no adorar el peligro acechante de cada paso nublado,lúgubre...
Como no odiar y amar tantas cosas...
Vaya,Huidobro una maravilla
Auf Wiedersehen!

Anotado por: Die Walküre | 13 octubre 2006

Hola

Excelente obra

Un saludo,


Neftis

Anotado por: Neftis | 26 octubre 2006

Hola

Excelente obra

Un saludo,


Neftis

Anotado por: Neftis | 26 octubre 2006

Hola

Excelente obra

Un saludo,


Neftis

Anotado por: Neftis | 26 octubre 2006

Mesa Redonda: "La Reforma al Sistema Binominal"

Exponen


Mario Fernández Baeza , Abogado. Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Heidelberg. Ministro del Tribunal Constitucional de Chile, Profesor de Derecho Constitucional U. de Chile.



Carolina Infante Dulcic, Cientista Político. Asesoría Legislativa y Políticas Públicas Fundación Jaime Guzmán.



Alfredo Joignant Rondón , Sociólogo. Doctor en Ciencia Política de la Universidad de París I Pantheon-Sorbonne. Director del Departamento de Ciencia Política, Instituto de Asuntos Públicos U. de Chile.



Oscar Godoy Arcaya, Cientista Político. Doctor en Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Profesor Instituto de Ciencia Política UC. Integrante del Consejo Directivo del Centro de Estudios Públicos.



Comentan



Lautaro Carmona

Secretario General PC



Representante RN por confirmar



Moisés Valenzuela

Secretario General DC



Andrés Tagle Domínguez

Comisión Política UDI



Modera



Sofía Correa Sutil, Historiadora. Doctora en Historia de la Universidad de Oxford. Académica de Derecho U. de Chile



Fecha

Jueves 9 de Noviembre, 10:00 a 12:00.



Lugar

Aula Magna Facultad de Derecho Universidad de Chile

Anotado por: Samuel Ruiz-Tagle | 08 noviembre 2006

Tu blog debe estar entre los mejores 5 que he visto (sin saber muy bien cuàles son los otros 4)

No lo abandones

Anotado por: Lucho | 23 febrero 2007

Gracias por tu comentario Luis. He estado revisando tu blog, dentro de esta semana colocaré un hipervínculo hacia el porque vale la pena visitarlo.

Anotado por: Alberto Urzúa Toledo | 27 febrero 2007

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