23 enero 2006

Prueba de geometría

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(lo hallé en internet)* 

Portal de noticias chilenas

La gracia que tiene el portal de noticias "Mi Tierra" es que busca, registra, clasifica y almacena parte de la producción de los más importantes diarios de circulación nacional, lo que permite acceder gratuitamente a noticias que quedan restringidas sólo a los suscriptores o usuarios registrados.
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Imagen: news.mitierra.cl

21 enero 2006

Justificación a la urgencia atribuida al proyecto de ley sobre subcontrataciones

En el siguiente archivo, en formato Word, transcribo parte de la entrevista (10/01/06) efectuada por la periodista Monserrat Álvarez al Ministro del Interior Francisco Vidal en el programa "Medianoche" transmitido por el canal Televisión Nacional de Chile, en ocasión de la urgencia otorgada por el Presidente de la República al proyecto de ley titulado "Sobre el trabajo en régimen de subcontratación, el funcionamiento de las empresas de servicios transitorios y el contrato de servicios transitorios" (Nº de boletín 2943-13) para quemedium_franciscovidalmedianoche.2.jpg se ejecute una "discusión inmediata" del mismo, y que posteriormente fue retirado por el Presidente.

- Ver transcripción entrevista.

- Ver entrevista en video.

- Ir a la página de búsqueda de proyectos (Nº de boletín 2943-13).

 

La razón de esta publicación la explicaré con detalle próximamente.

 

 

* La imagen de la entrevista pertenece a tvn.cl

10 enero 2006

Los Pililos

(Artículo de opinión escrito por el sociólogo Fernando Villegas para el diario de circulación nacional La Tercera [Chile]; la fecha de edición es 08-01-06.)

Se los llamaba pililos, palomillas, pelusas. Asomaban sus caras sucias y sus narices moquillentas tras las faldas de sus madres cuando éstas, a su vez, se aparecían en el umbral de sus rucas de cartón al sonido del paso del tren.

Eran los años 50, 60. Por entonces dichos pelusas o palomillas limitaban sus felonías a daños menores a la propiedad, jugar a la pelota en sitios prohibidos, quebrar un vidrio, arrojar un piedrazo a un lejano camión en marcha.

Cincuenta años más tarde los nietos de dichos pillastres dan muestras contundentes del enorme progreso logrado. Las patotas de niñitos estropajosos a las que espantaba el jardinero del parque a manguerazos se han convertido en bandas bien provistas de artillería Colt a los que no asustan ni los ratis. Del robo de una "Negrita" en el boliche de la esquina, perpetrado por sus inocentes abuelos con el alma en vilo, ascendieron a la condición de endurecidos sicarios, distribuidores y consumidores de drogas.

Las chicas más jóvenes del elenco trepan muros y descerrajan domicilios. Los que aún van al colegio sustituyeron la honda matapajaritos por el cuchillo carnicero y el trabuco hechizo; con ellos zanjan cuentas, borran agravios. Nadie es quién para venir a mirarles la mina de 13 años a quien ya embarazaron.

Es la tercera generación de la marginalidad juvenil urbana a que dio lugar la migración campo-ciudad después de la Segunda Guerra Mundial. Sus abuelos llegaron a Santiago alrededor de los 50 y 60, armaron poblaciones callampas al borde de las líneas férreas, en basureros y descampados. Se ganaban la vida con peguitas ocasionales. Podían ser changadores de mudanzas, cargadores en la Vega, mendigos de esquina o de escalinata de templo. Los hijos de aquellos, a quienes tuvieron precozmente como siempre hacen los muy pobres, crecieron ya en la ciudad, en sus laberintos de cemento, basura, soledad y desamparo.

Ni por un minuto supieron, como habían sabido sus padres en su propia niñez, de árboles, de animales, de esa belleza inconsciente y calmada del campo. Pateando piedras en poblaciones y belicosas tomas crecieron, en canchas polvorientas crecieron, con toque de queda, con allanamientos sorpresa, con padres o tíos o conocidos desapareciendo de la noche a la mañana. Ya no eran más palomillas sino sospechosos. Amamantando violencia y odio se hicieron mayores y a poco andar, imitando en precocidad a sus padres, tuvieron su propia camada de proletarios. Eso sucedió entre los 80 y los 90 y ahora sus vástagos son cientos de miles, quizás más de un millón.

El grafitero
Reflexiono todo esto leyendo la historia del grafitero que primero fue sorprendido en Perú basureando un muro histórico y ahora lo sorprenden en el mismo país con un módico cargamento de marihuana. Todos recuerdan al personaje. De ocioso, de pelotudo, de borracho prematuro, dióse en rayar una pared valiosa como por lo demás hacen rutinariamente millones de jóvenes de todo el mundo y por el mismo motivo. El vandalismo es hebra del alma que nace y prospera en todo pecho incapaz de otra cosa. Si no puedes construir o participar de lo construido, al menos cabe la posibilidad de ensuciarlo, deteriorarlo, ojalá arruinarlo para siempre.

Toda sociedad repleta de humillados está repleta de vándalos en potencia. Salen de sus madrigueras apenas hay un corte de luz, si la policía se retira o aparece una masa amorfa que les da cobertura. E importa poco si salen vociferando eslóganes políticos o sólo por su cuenta, si es para celebrar una victoria o consolarse de una derrota, si los objetos de su furia son sus propios pupitres, bancos de plaza, faroles y teléfonos de población o propiedad ajena; la alegría malsana y bastarda de destruir los embriaga por igual.

Este vándalo vocacional que espera su oportunidad es, el resto del tiempo, el ocioso, el pandillero, a menudo ya el delincuente. Se levanta a las dos o tres de la tarde y va y ocupa la esquina de su banda para comenzar el "leseo". Es quizás un consumado narcotraficante.

Conoce, además, los trucos necesarios para concitar la boba simpatía de los progresistas; sabe cómo plantarse ante la cámara y recitar el mantra "no nos dan oportunidades". Pero lo último que querrían es trabajar. Si por casualidad alguien los contrata, duran dos días en la pega; les es imposible levantarse temprano, marcar tarjeta, aprender un par de cosas, estar ahí hasta la tarde y ganar un sueldo vital. Más fácil es vivir a costillas de la madre, de pequeñas raterías, de la venta de papelillos, del cogoteo a un curado.

Mañana
¿Qué será de estos fulanos, mañana? ¿Y de los hijos que están teniendo? Sus futuras madres pasean ya sus hinchados vientres por el vecindario. Será la cuarta generación, aun peor que la tercera, aun más inútil y hostil. Crecerán viendo a sus padres y abuelas armar sobrecitos con pasta base en la mesa del living. Dios nos pille confesados. Quizás no haya ya otro remedio que el inconscientemente utilizado en EE.UU y que, según un estudioso, es la verdadera razón de que disminuyera el crimen en los últimos años: hacer que esos nuevos pililos nunca nazcan, fomentar la contracepción, matarlos en el limbo. Parece ser que en Chile sobra la gente y el rebase humano, podrido, corrupto, pervertido, tarado y enchuecado, no tiene otro camino que la violencia, el delito y la barbarie.

¿Quién va a sacarlos de eso? ¿Padres que son o fueron como ellos? ¿Colegios donde cunde la indisciplina y el alumno molesto cobra venganza a cuchillazos? ¿Una nación de necios que tiemblan de sólo pensar en que se exija, se ordene, se discipline, se castigue y se haga trabajar a sus propios hijos?

Nota del autor del Blog: Para encontrar una posición diferente en cuanto al problema de la natalidad pulse aquí.

15:45 Anotado en Crítica | Permalink | Comentarios (1) | Email esto

05 enero 2006

León Ferrari

¿Quién es León Ferrari?
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Esta obra del artista argentino pertenece a la exposición titulada "Juegos y Envases".

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A continuación un extracto del artículo "Sobre Infiernos e Idolatrías" enviado por León Ferrari al diario "Página 12" en ocasión de las críticas, manifestaciones en contra, disturbios y agresiones por las obras que reúne su exposición:

Compartimos una sociedad donde algunas personas profesan una religión que afirma que otras merecen ser torturadas en el más allá. De esta antigua idea se apropió Jesús quien dijo que existe un lugar donde el fuego nunca se apaga destinado a incrédulos y demás pecadores. Durante dos milenios, santos, y pontífices de la Iglesia explicaron las características de ese sitio, que los hacedores de nuestra cultura ilustraron produciendo un acervo estético que puebla de crueldad -bien pintada por el Bosco, bien escrita por el Dante- bibliotecas y museos.

 

Mientras difunden aquella idea, en iglesias y en escuelas, el Papa y otros creyentes suscriben declaraciones sobre derechos humanos en la tierra, que prohíben los tormentos, diferentes a los que proclaman para el más allá, que los admiten. Estas dos formas de la justicia, que ocupan la mente del Papa y sus feligreses, son tan contrarias entre sí que si la legislación humana pudiera aplicarse a la divina sus autores y propagadores recibirían una condena parecida a la que aquí reciben o debieran recibir quienes la violan: el creyente es juez y reo de sus ideas.

 

Traté de reflejar este aspecto de nuestra sociedad en una exposición que presenté en el ICI donde mostré reproducciones de infiernos cristianos (Giotto, Miguel Angel, Fra Angélico) habitados por nuestros semejantes, junto a otros infiernos inspirados en aquellos pero ocupados por ídolos vaticanos: Vírgenes, santos y Sagrados Corazones de yeso y poliéster.

[...]

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21:40 Anotado en Arte | Permalink | Comentarios (1) | Email esto

El Creador

"Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo"*

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* Texto extraído del Prefacio al Altazor.
** En la foto Huidobro está junto a Lya de Putti (de la mano) y otras actrices de cine;
tomada en New York, 1927 (fuente: Memoria Chilena).

02:40 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (0) | Email esto

01 enero 2006

Explicación de la proposición 6.54 del Tractatus Logico-Philosophicus.

6.54 Mis proposiciones son esclarecedoras de este modo; que quien me comprende acaba por reconocer que carecen de sentido, siempre que el que comprenda haya salido a través de ellas fuera de ellas. (Debe pues, por así decirlo, tirar la escalera después de haber subido).

Debe superar estas proposiciones; entonces tiene la justa visión del mundo.

 

El profesor Diego García Monge (licenciado en filosofía, Pontificia Universidad Católica de Chile), catedrático del departamento de Filosofía y Humanidades de la Universidad Alberto Hurtado, me concedió, muy amablemente, una tutoría grabada sobre las dos últimas proposiciones del Tractatus (versión en PDF) de Wittgenstein (6.54 y 7) que se destacan por su oscuridad, pues tratan de aquello que no pertenece a la teoría del lenguaje figurativo. A continuación transcribo un esclarecedor fragmento:

[...] Parece ser que en el Tractatus, esta cosa de que hay que subir la escalera para tirarla, [quiere decir] que hay ciertas proposiciones que hasta que tú no experimentes que son erróneas, no [tendrá] sentido para ti afirmar que lo son. ¿Por qué? Porque antes de haber subido la escalera, cuando estás en el primer peldaño, a ti no te parecen que sean erróneas. Mounce, por ejemplo, [ex]pone un par de análisis: el tema de cuando nosotros decimos que Dios conoce la totalidad de la realidad fuera del tiempo. ¿Qué significa que Dios conocía, por ejemplo, que Judas iba a traicionar a Jesús antes de que lo traicionara? Uno se pregunta ¿tiene sentido esa cuestión o no? Dicho en otras palabras, Dios conoce el futuro simultáneamente con el presente, o simultáneamente con el pasado. Entonces Wittgenstein diría "bueno, pero esa cuestión no tiene ningún sentido, porque yo no puedo decir que Dios conoce simultáneamente lo que por definición no es simultáneo, porque pasado y futuro no son al mismo tiempo". Entonces ¿Qué es lo que implica eso? No significa que Dios no sea un problema, no significa que la omnisciencia de Dios sea un problema o que eventualmente sean falsas, sino que significa que en el lenguaje cualquier intento que yo haga de hablar acerca de la relación entre Dios y la temporalidad es un intento destinado al fracaso, porque las palabras del lenguaje me van a hacer incurrir una y otra vez en tropiezos. Ahora, cuando yo lo digo al inicio, por ejemplo, Dios conoce todo el tiempo simultáneamente, [así como suena] uno como que entiende que Dios mira como desde fuera y ve todo así, pero ese desde fuera es una analogía espacial, y es una analogía espacial que no permite hacer justicia a un problema que es temporal. O sea, cuando viajo en avión pienso “ya, esto es ver como Dios ve las cosas”, pero cuando estoy arriba del avión no veo el futuro, [sí] veo mucho más del espacio que cuando estoy en la tierra, pero todavía no veo lo que no ha ocurrido. Entonces cualquier intento que yo hago en el lenguaje de explicar cómo es que Dios conoce todo, tanto lo que fue como lo que no ha sido, es un intento que va a quedar mal dicho, eso es un poco la hipótesis de Wittgenstein. Ahora [bien], hasta no haber hecho ese análisis, ese error no va a ser evidente para mí, y por lo tanto, como no es evidente para mí no va a parecerme un error sencillamente, y por lo tanto, la única manera que yo tengo de saber que es erróneo es "saborear" estas expresiones, hacer como una "macerado" con ellas y comprobar que en realidad están mal hechas, es decir, hacer un intento de subir esa escalera y “cachar” que no es la escalera. Y entonces: ¿qué es lo que queda cuando uno sube la escalera? Que lo que tenga que ver con la omnisciencia de Dios es algo que "sólo se ve", no más, en el sentido de que no hay palabras para eso, y uno entiende más o menos, malamente, que Dios es omnipotente y que no tenemos muy buenas maneras o maneras más satisfactorias para decir los atributos de esa omnipotencia [...]

(grabado en Julio de 2004)

 

En conclusión, si bien las proposiciones metafísicas aparentan ser verosímiles (suenan bien), antes de aceptarlas sin más reparo deberíamos hacer un estricto análisis lógico, este ejercicio-evaluativo demostrará la imposibilidad que contienen dichas afirmaciones para que sucedan (para que SEAN), de tal modo que se evidenciará el error que esconden. Al respecto, la metáfora de la escalera es una exhortación a subirla, es decir, intentar "vivenciar" lo que dice la afirmación en cuestión (¿existen los objetos aquí mencionados? y/o ¿puede darse lo que aquí se dice?), con el propósito de lograr, una vez subida la escalera (o lo que es lo mismo, una vez terminado el trabajo de análisis), determinar si son posibles de ocurrir o no en el mundo (la realidad), o si definitivamente son expresiones sin sentido.

En cuanto a la última proposición del Tractatus: <<7. Sobre lo que no se puede hablar, se debe guardar silencio.>> Basta tan sólo presentarla, ya que se deduce de la explicación de la proposición anterior (6.54). Ahora bien, es interesante lo que, sin forcejeo ni resistencia alguna, podríamos interpretar como una respuesta de Nicanor Parra a la orden de ¡silencio! emanada de la proposición 7. Vean el fragmento a la Advertencia al Lector. Y para leer una defensa y justificación magistral de aquellas expresiones catalogadas en el Tractatus de Wittgenstein como sinsentido, vuelvo a recomendar el discurso La Poesía y el manifiesto El Creacionismo, ambos escritos por Vicente Huidobro

Advertencia al Lector

(por Nicanor Parra)

[...]

Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:
La palabra arco iris no aparece en él en ninguna parte,

Menos aún la palabra dolor,
La palabra torcuato.
Sillas y mesas sí que figuran a granel,
¡Ataúdes!, ¡útiles de escritorio!
Lo que me llena de orgullo
Porque, a mi modo de ver, el cielo se está cayendo a pedazos.

Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein
Pueden darse con una piedra en el pecho
Porque es una obra difícil de conseguir:
Pero el Círculo de Viena se disolvió hace años,
Sus miembros se dispersaron sin dejar huella
Y yo he decidido declarar la guerra a los cavalieri della luna.

Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte:
"¡Las risas de este libro son falsas!", argumentarán mis detractores
"Sus lágrimas, ¡artificiales!"
"En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza"
"Se patalea como un niño de pecho"
"El autor se da a entender a estornudos"
Conforme: os invito a quemar vuestras naves,
Como los fenicios pretendo formarme mi propio alfabeto.
"¿A qué molestar al público entonces?", se preguntarán los amigos lectores:
"Si el propio autor empieza por desprestigiar sus escritos,
¡Qué podrá esperarse de ellos!"
Cuidado, yo no desprestigio nada
O, mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,
Me vanaglorio de mis limitaciones
Pongo por las nubes mis creaciones.

[...]

21:25 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: Poesía

Nicanor Parra

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EL MUNDO ES LO QUE ES
Y NO LO QUE UN HIJO DE PUTA
LLAMADO EINSTEIN DICE QUE ES
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19:20 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: Poesía

Lenguaje figurativo y Creacionismo.

(por Alberto Urzúa Toledo)

La teoría del lenguaje figurativo, en el Tractatus Lógico Philosophicus de Wittgenstein, explica la capacidad que tiene el lenguaje para expresar un acontecimiento en el mundo (el mundo es la totalidad de los hechos). Cada palabra corresponde a algo que está en el mundo (los objetos), si éstas son relacionadas guardando la forma lógica "aRb", podemos representarnos algún suceso. Si a y son objetos, y R la relación en la que se encuentran (la mezcla, la combinación), apenas la escuchemos o leámos iremos recreando el hecho tal y como fue, es o será. Por ejemplo, "el lápiz sobre la mesa" es fiel a la condición lógica: a (el lápiz) R(sobre) b(la mesa). Otra condición, es que el observador en todo momento sea un observador del mundo, pues cuando quiera escribir o rememorar su experiencia, debe siempre referirse a combinaciones posibles de acontecer en el mundo. En otras palabras, el lenguaje se asemeja a una cinta de video, ya que cualquier afirmación o sentencia puede ser reproducida (entendida) por los seres humanos que manejen algún idioma así como una proyectora reproduce las imágenes que hay en las cintas. El siguiente fragmento, a medida que lo vayan leyendo podrá ejemplificar cómo a través del lenguaje se puede reproducir un suceso encapsulándolo en palabras (¿es cierto que lo van imaginando? así como la sola lectura de un guión de cine permite proyectar la imagen):

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)
LXXXIII (en "Rimas")


Cerraron sus ojos
Que aún tenía abiertos,
Taparon su cara
Con un blanco lienzo,
Y unos sollozando,
Otros en silencio,
De la triste alcoba
Todos se salieron.

La luz, que en un vaso
Ardía en el suelo,
Al muro arrojaba
La sombra del lecho,
Y entre aquella sombra
Veíase a intérvalos
Dibujarse rígida
La forma del cuerpo.

...

Ahora bien, la teoría del lenguaje figurativo expuesta en el Tractatus fue la "virgencita" venerada del Círculo de Viena y, lo que en general se llamó, el Positivismo Lógico. Sin embargo, la interpretación oficial que le dió el Círculo limitaba la función del lenguaje (y el habla) a la observación del mundo, y todo lo que no se refiriera a ello, valiéndose literalmente de una proposición de Wittgenstein, quedaría enmarcado dentro de la famosa frase de cierre "de lo que no se puede hablar, es mejor callar". Los seguidores interpretaron esa conclusión como el desprecio e imposibilidad de cualquier otro tipo de lenguaje como el poético, ético, religioso, y en definitiva, de todo lenguaje metafísico. Las salvedades y aclaraciones comenzaron desde el propio Wittgenstein con sus Conferencias de Ética; y posteriormente, un "segundo Wittgenstein", en las Investigaciones Filosóficas. A mi juicio, los manifiestos y discursos de Vicente Huidobro explican ese otro lado del lenguaje de la forma en que ese mismo lenguaje se ve a sí mismo y a la vez se esclarece a sí mismo comparándose y desmarcándose con el lenguaje figurativo. Recomiendo empezar por el discurso titulado La Poesía y luego por el manifiesto llamado El Creacionismo. Por último, échenle un vistazo al Canto VII del Altazor (¿hay algo en el mundo que esté indicado con esas "palabras"?, ¿se imagina el Canto VII, proyecta imágenes entre lo escrito y su visión o sólo sigue viendo letras?).

¡Disfrútenlos!

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