25 septiembre 2006
Devaluación de la legalidad a través del poder
"Bajo condiciones de positivización, la validez del derecho se funda en el procedimiento. Cuáles han sido las trabas a este proceso en América Latina, se muestran a continuación"
Lo que seguía a ese "a continuación" era un fragmento, más extenso que el aquí puesto, que citaba a Diego Portales y que servía sólo de primera ilustración al tema de la devaluación de la legalidad a través del poder, "De mí sé decirle que con ley o sin ella, esa señora que llaman la Constitución, hay que violarla cuando las circunstancias son extremas" (carta a Cea 1830).
Me acordé de esta diapositiva al ver una entrevista en la televisión a la Senadora Evelyn Matheii (Unión Demócrata Independiente). A pocos minutos de comenzar la entrevista surge el mil veces resucitado o siempre vivo tema de la dictadura militar liderada por Pinochet. La senadora alega por el error que cometen sus adversarios políticos, reunidos en la Concertación, cuando cada vez que hacen referencia al golpe militar omiten el contexto internacional que le fue contemporáneo, provocando con ello que se le considere como un hecho aislado lo que implica , según ella, juzgarlo injustamente. Inmediatamente compara el hecho con los acaecidos en varios países y zonas geográficas como Vietnam, Europa del Este, África, entre otros, que vivieron - desde su perspectiva- historias similares a las que tuvo Chile (1973-1989), en las que también hubo muertos, sin dejar de remarcar que esos casos fueron versiones de autoritarismo del otro lado, el opuesto al suyo, el de la izquierda. La toma de palabra de la senadora se aderezó con los archiconocidos clichés retóricos que brotan abundantemente desde la pluma de Hermógenes Pérez de Arce y sus Meditaciones Metafísicas que tienen tarima y público en el diario El Mercurio. Al final la senadora cierra su idea del asunto con la siguiente frase que me rememoró la de otro político, Portales, citado como ejemplo histórico de las trabas a la positivación del derecho en América Latina (aseguramiento procedimental de expectativas normativas) cuya función es la de intermediar con el sistema político (decisiones colectivas vinculantes) en favor de la legitimación del Estado de Derecho:
"El nunca más depende de las circunstancias" (Evelyn Matthei, Senadora de la República de Chile, en Tolerancia Cero, 24 de Septiembre de 2006)."Los órganos del Estado deben someter su acción a la Constitución y a las normas dictadas conforme a ella, y garantizar el orden institucional de la República.Los preceptos de esta Constitución obligan tanto a los titulares o integrantes de dichos órganos como a toda persona, institución o grupo.La infracción de esta norma generará las responsabilidades y sanciones que determine la ley."(Art. 6º)
"Los órganos del Estado actúan válidamente previa investidura regular de sus integrantes, dentro de su competencia y en la forma que prescriba la ley.
Ninguna magistratura, ninguna persona ni grupo de personas puede atribuirse, ni aun a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que los que expresamente se les hayan conferido en virtud de la Constitución o las leyes.
Todo acto en contravención a este artículo es nulo y originará las responsabilidades y sanciones que la ley señale."
(Art. 7º)
En Chile cualquier conversación sobre política que mencione las palabras "nunca más" hace referencia, básicamente, a decir nunca más a golpe de estado y violaciones a derechos humanos. Como queda claro, a la base de la frase están feroces contravenciones al principio de supremacía constitucional, al de soberanía, a la regla de clausura del derecho público y a los derechos fundamentales de las personas que se encuentran en cualquier Constitución democrática. Sin embargo, al año 2006, que una senadora nos diga que el "nunca más depende de las circunstancias" nos rememora a la de Portales, según él, "esa señora que llaman Constitución hay que violarla cuando las circunstancias son extremas". En ambos casos se quiere decir que no importa lo que diga Constitución al respecto, no importa lo que nos faculte ni lo que nos prohiba, no importa sus límites impuestos a nuestra función con el objeto de fijar contrapesos al poder estatal, porque cuando nosotros los políticos consideremos que una circunstancia amerite una intervención que se salte todo procedimiento contemplado por la Constitución simplemente no nos importará, nos será indiferente y actuaremos conforme a nuestro arbitrio e impondremos nuestras condiciones.
¿Hoy por hoy es altamente improbable que un hecho como el 11 de septiembre y la historia que escribió en adelante suceda como sucedió o no? ¿Qué grado de diferenciación tenía el Derecho de 1973 comparado con el derecho de 2006? ¿Es altamente diferenciado el sistema de derecho actual chileno? ¿Puede un sistema de derecho altamente diferenciado ser intervenido y subordinado a la lógica de otro sistema como el Político?
02:20 Anotado en Política, Sociología | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: Matthey, Portales, derecho, diferenciación, legalidad, sistemas
11 septiembre 2006
Pedagogía de la observación de segundo orden: "una imagen vale más que mil palabras".
La observación de 2º orden es, a la vez, algo más y algo menos:
1. Es menos pues sólo observa observadores
2. Es más pues no sólo observa (distingue) el ‘objeto’, sino que observa cómo lo observa, cómo el otro observa y cómo el otro no observa lo que su observación deja de lado. “El mundo se transforma en un meta-mundo imaginario de todos los mundos.” Luhmann, Soziologische Aufklärung 5, 1990.
Sólo una cosa queda excluida: la propia observación actualizada, pues ella, en su producción, no puede indicarse a sí misma, salvo por otra observación. El observador es lo no observable.
02:30 Anotado en Científicos, Sociología | Permalink | Comentarios (3) | Email esto | Tags: observación, segundo, orden, marcareño, arnold, newton, luhmann
10 septiembre 2006
Señor Maturana: ¿por qué somos como somos?
19:45 Anotado en Científicos, Política, Sociología | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: Humberto, Maturana, guerra, sociedad, ciencia, respeto, deseos
Dr. Humberto Maturana Romesín: ¿Qué es la ciencia?
Héctor Soto: Don Humberto, [¿cómo hace usted para seguir siendo científico?]. Se lo pregunto porque mi impresión es de que usted parte de la biología, pero salta también a la lingüística, salta a la filosofía, no sé si también a la antropología.
Dr. Humberto Maturana: Las distintas ciencias son clasificaciones de temáticas, de preguntas que las personas se han hecho, son tradiciones de preguntas y de modos de contestar las preguntas. Ahora, la ciencia no es un cuerpo único, lo que hay de común es el criterio de validación que la persona que es científica usa para su explicar.
Fernando Villegas: El método.
Dr. Maturana: Más que el método de la investigación, el criterio de validación.
Héctor Soto: Para eso es fundamental la comunidad científica ¿o no?
Dr. Maturana: Veamos, ¿qué criterio uso yo para aceptar que lo que el otro dice o lo que yo digo es válido? Cada uno de nosotros al escuchar a otra persona pone un criterio de validación en su escuchar, si coincide con lo que yo pienso digo “sí claro, que bien, que interesante”, si no coincide con lo que yo pienso [digo] “no”. Entonces lo bueno de la ciencia es que se funda en el hacer explícito del criterio de validación de las explicaciones científicas. En tanto usted se mueve en este espacio de criterio de validación de las explicaciones científicas usted puede pasar de donde quiera a donde quiera y hacer ciencia y seguir siendo científico.
Cuando yo trabajo en la biología, directamente en el espacio de lo que llamarían la biología dura, porque estoy estudiando la percepción como un fenómeno biológico registrando la actividad neuronal en la retina para ver si lo puedo correlacionar con los colores especificado físicamente me encuentro con que hay ciertas cosas que yo suponía que tenían que ocurrir que no ocurren, y cuando me doy cuenta de eso me doy cuenta que tengo que cambiar la pregunta. Y al cambiar la pregunta cambio de espacio, pero sigo siendo científico, sigo moviéndome con el mismo criterio de validación. Yo le puedo decir inmediatamente qué fue lo que pasó. Yo funcionaba u operaba bajo un supuesto implícito y muchas veces explícito de que era posible establecer una correlación unívoca entre la actividad de la retina y un color especificado en término de su composición espectral (de las distintas longitudes de onda), y de lo que me doy cuenta en el proceso de estudiar eso es que eso no se puede hacer. No se puede hacer no por una limitación instrumental, no por una insuficiencia conceptual o de computación, [no se puede hacer] porque intrínsicamente no puede hacerse, [debido a que] somos sistemas determinados en nuestra estructura. En ese momento yo cambio la pregunta, en vez de seguir preguntándome cómo se correlaciona la actividad de la retina con el color especificado en términos de energías espectrales, me pregunto ¿se correlacionará la actividad de la retina con el nombre del color? Y eso se puede hacer, y eso es lo que yo muestro neurofisiológicamente, y eso cambia todo porque lleva radicalmente a tratar cosas que podían haber sido antes cuestiones filosóficas, como el tema de la realidad, como un fenómeno directamente que tiene que ver con la biología y no como una limitación sino que como una condición de existencia entonces todo cambia y ahí es cuando me meto en el tema del conocimiento, del lenguaje y aparecen las emociones, y todo eso va apareciendo como tema legítimo desde mi pensar y explicar científico.
13:50 Anotado en Científicos, Sociología | Permalink | Comentarios (6) | Email esto | Tags: ciencia, científico, Humbeto, Maturana, criterios, validación
Pablo Valenzuela: Premio Nacional de Ciencias Aplicadas 2002
Nosotros hicimos una vacuna para la salmonicultura, junto con la Fundación Chile, y se la licenciamos a Novartis. Era una bacteria que n oestaba en el hemisferio norte, así que los gringos no nos iban a solucionar el problema, que es considerable: la bacteria mata alrededor del 10% de la producción de salmones, con pérdidas cercanas a los US$ 100 millones al año. Con US$ 1,5 millón hicimos la investigación y el problema podrá solucionarse. Ese es el impacto económico del conocimiento. La Tercera, Santiago de Chile, 3 de septiembre de 2006, p. 20 col. 5 (En sección: Reportajes).
01:50 Anotado en Científicos | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: ciencia, Pablo, Valenzuela, Chile, biología
08 septiembre 2006
Señor Mandeville: ¿por qué somos como somos?
Este segundo semestre de 2006, en la carrera de Derecho, estoy cursando Filosofía del Derecho. La primera lectura fue el libro La Fábula de las Avejas (publicado en 1714), escrita por Bernard Mandeville (1670-1733), que también contiene un ensayo titulado Investigación sobre el origen de la virtud moral. En ambos escritos el autor intenta explicar qué es lo que permite a una sociedad constituirse en una sociedad bien organizada de modo que genere riqueza y grandezas o, dicho de otro modo, qué es lo que hace que las sociedades grandes y poderosas sean lo que son.
Explicación de la teoría social de Mandeville:
El autor asume lo que parece ser una extendida concepción del hombre en la Inglaterra del siglo XVII (basta recordar los estados de naturaleza descritos por Thomas Hobbes en el "Leviatán", publicado en 1651, y por John Locke en el "Segundo Ensayo Sobre el Gobierno Civil" en 1690), al respecto escribe Mandeville en la introducción de su Investigación, "concibo al hombre... como un compuesto de varias pasiones que todas, a medida que se las provoca y van saliendo a la superficie, lo gobiernan por turno, quiéralo o no" (p.22). Puesto en esos términos, el comportamiento humano es fruto de las pasiones, apetitos, inclinaciones o impulsos naturales que les son propios a la especie hombre como parte del género animal. Sin embargo en La Fábula se acusa al hombre de ser el único incapaz de concordar en multitud sin el freno del gobierno a diferencia de todo el resto del reino animal. En suma, si la función del Estado es hacer concordar las disonancias el principal escollo a este propósito será entonces la naturaleza del hombre.
Es en esta parte de la exposición donde se hace necesario introducir la definición, que hace el autor en su Investigación, de dos términos contrapuestos, el vicio y la virtud. Se llamará "VICIO a todo lo que el hombre sin consideración por el público, fuera capaz de cometer para satisfacer alguno de sus apetitos, si en tales acciones vislumbrara la mínima posibilidad de que fuera nociva para algún miembro de la sociedad y de hacerle menos servicial para los demás; y en dar el nombre de VIRTUD a cualqueir acto por el cual el hombre, contrariando los impulsos de la Naturaleza procurara el bien de los demás o el dominio de sus propias pasiones mediante la racional ambición de ser bueno" (p.27).
La tensión de la situación a la que hemos llegado hasta aquí consiste, en pocas palabras, en la inminencia de la ruina de toda pretensión de conservar la sociedad dado que en su propio seno alberga conductas personales orientadas a satisfacer sus propios apetitos. Este problema como ya adelantamos lo resuelve el talento político entendido como la diestra dirección de los vicios de cada persona en particular que transforma sus nocivos efectos en una contribución a la magnificencia y felicidad terrenal. La misma Fábula trata el parangón entre un panal de abejas y una sociedad de individuos, "cada parte estaba llena de vicios, pero todo el conjunto era el Paraíso" (p.14).
Si bien ya hemos destacado la importancia de la política para conseguir la armonía social, no nos hemos referido al arte del Estado propiamente tal que permite alcanzar esa óptima organización. Cabe hacerse entonces la misma pregunta que se hizo Mandeville: ¿cómo estimular al hombre a la virtud? El autor aborda este problema en su Investigaciones, allí plantea el desafío con el que se encuentra todo gobierno, "[lograr] persuadir a los hombres a condenar sus inclinaciones naturales o a preferir el bien de los otros al suyo propio, [y que la forma de la solución a adoptar es] una recompensa que los indemnizara de la violencia que sobre ellos mismos tendrían que hacer para observar esta conducta" (p.23). Acto seguido aclara que "los que intentaron civilizar a la humanidad no ignoraban esto; pero, siendo incapaces de otorgar tantas recompensas verdaderas como se necesitarían para satisfacer a todas las personas por cada acción individual, tuvieron que urdir una imaginaria que, como equivalente general por la dificultad de la negación de sí mismos, pudiera servir en todas las ocasiones, sin costarles nada a ellos ni a nadie, y que al mismo tiempo fuera muy aceptable para quienes la esperan" (p.24). Más tarde concluirán que el equivalente imaginario de la recompensa material será la máquina hechicera de la adulación, sustentándose en la idea de que "nadie es tan salvaje que no le ablanden las alabanzas, ni tan vil como para soportar pacientemente el desprecio" (p.24). En definitiva "la adulación tiene que ser el argumento más eficaz que pueda usarse con las criaturas humanas" (p.24)
La coordinación social según el teorema sociopolítico recién visto:
Ahora bien, si como buenos sociólogos nos interesara descubrir cuál sería la respuesta de Mandeville a la pregunta por cómo su sociedad logra la coordinación social, o, por qué los ingleses se comportaban como se comportaban, encontraríamos la hoy enternecedora posición del autor en la siguiente cita extraida de su Investigación que reconoce tener a la vista la historia de los imperios griego y romano:
"Pero si queremos saber qué es lo que les hacía descollar tanto en fortaleza, coraje y magnanimidad, dirijamos la mirada a la pompa de sus triunfos, o la magnificencia de sus monumentos y arcos; sus trofeos, estatuas e inscripciones; la gran variedad de sus galardones militares, los honores con que se honraba a los muertos, los elogios públicos que se concedían a los vivos y todas las recompensas imaginables con que se premiaba a los hombres de mérito; y veremos que lo que impulsó a tantos hasta el más alto grado de abnegación, no fue otra cosa sino la destreza de sus políticos que supieron emplear los medios más efectivos para halagar el orgullo humano." (p.28)
Biografía del autor:
Bernard de Mandeville (Dördrecht, 1670 - Hackney, 1733) se formó como médico en la Universidad de Leiden. En 1699 se trasladó a Inglaterra, donde escribió sus sátiras filosófico-políticas, que alcanzaron una enorme repercusión en su época. (leer más)
Datos de la edición utilizada:
Mandeville, Bernard: La fábula de las abejas o los vicios privados hacen la prosperidad pública, Fondo de Cultura Económica*.
Traductor:
José Ferrater Mora.
* Mi fotocopia me impide acceder a más detalles que puedan beneficiar la ubicación de la misma edición que utilicé. Pero para que no perdamos el humor, terminaré citando al autor en un aspecto anecdótico de su Prefacio a La Fábula que tiene precisamente que ver con este asterisco: "La siguiente fábula... se imprimió hace más de ocho años en un folleto de seis peniques, titulado EL PANAL RUMOROSO O LA REDENCIÓN DE LOS BRIBONES, que poco tiempo después, tomada por una edición pirata, se voceó por las calles a medio penique el pliego" (p.5).
23:50 Anotado en Filosofía, Política, Sociología | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: Mandeville, sociedad, sociología, filosofía, Europa, vicio, virtud





