06 octubre 2006

Un consejo de Niklas Luhmann a Darío Rodríguez*: "en ciencia uno jamás escribe una verdad definitiva".

     El profesor Rodríguez dió 3 conferencias en la Universidad Arturo Prat de Iquique la semana pasada. En una de ellas dedicada a "La Sociedad de la Sociedad", en la ronda de preguntas, recordó y compartió un consejo que recibió de Luhmann. Cabe señalar, y no dudo que el mismo Rodríguez advertiría lo mismo, como toda anécdota rememorada, a partir de una frase del interlocutor que quedó grabada en la memoria de quien cuenta la situación se gatilla toda una interpretación que puede no identificar al interlocutor, en este caso a Luhmann, así que más bien, valoremos y disfrutemos esta vivencia como lo que es, una anécdota personal del profesor Rodríguez que dice así:
 
    Les voy a contar una cosa que a lo mejor les va a servir a ustedes, ojalá les sirva (a mí me sirvió mucho). Una vez cuando yo terminé mimedium_dario_rodriguez.jpg doctorado yo había desarrollado en el un concepto y Luhmann me dijo ese concepto es interesante por qué no lo publica, hágame un artículo sobre ese concepto, entonces como me quedaba tiempo escribí el artículo y se lo llevé (el artículo debe haber tenido unas diez páginas). Luhmann me devuelve a la semana siguiente cinco o seis páginas de crítica en que me hacía pedazos mi artículo -yo quedé helado- no hallaba qué contestarle. Él me había dicho que lo escribiera y después me lo hacía "pebre", entonces muchas gracias le dije yo, voy a tratar de arreglarlo le dije y, ¡no!, me dijo, publíquelo está bastante bueno. Entonces le repliqué extrañado ¿pero por qué si usted me lo destruyó?, bueno si usted me pidió que se lo criticara y eso es lo que hice, me contestó. Y ahí me dijo una frase que no se me olvidó nunca, "en ciencia uno jamás escribe una verdad definitiva". Una verdad que ya sea no discutible ya deja de ser ciencia, es un dogma, nosotros escribimos para ser criticados, no espere jamás publicar algo que no sea criticable. En primer lugar porque no lo va a conseguir y, en segundo lugar, porque si lo descubriera eso ya sería dogma, no sería parte de la ciencia; la ciencia se construye sobre la crítica. Así que escriba no más, y que lo critiquen, fantástico, lo peor que le puede pasar a un artículo de uno es que nadie lo escuche, que nadie lo lea, que nadie diga nada, porque es intrascendente, pero si tú escribes algo y todos dicen que eres un idiota, que cómo se te ocurrió pensar -fantástico- porque están discutiéndole, les apelaste, les diste rabia, los hiciste pensar. No importa que digan lo que digan, ahí uno tiene que usar un poquito de cuero de elefante, porque de repente te pueden doler algunas cosas, pero en términos del avance de las ciencias tú estás contribuyendo mucho precisamente porque estás incitando a otro a pensar a lo mejor incluso mejor que tú, fantástico por ellos, pero fantástico por la ciencia que es lo que importa. Al tú haber escrito un mal artículo si provocaste que un tipo mejor que tú dijera una cosa brillante nada más porque se "picó" al leer un artículo que encontró malo, tú contribuiste definitivamente al avance de la ciencia, porque él probablemente jamás habría dicho lo que dijo si no hubiera estado tu artículo. A mí me ayudo mucho ese consejo de Luhmann.
 
   Al escuchar esto, me acordé de un par de párrafos que leí del libro "Gestión Organizacional: elementos para su estudio", escrito por el propio profesor Rodríguez y publicado el año 2001. Estas líneas nos pueden dar más luces sobre cuál concepto se trataba:
 
    El concepto de cultura encuentra escasa acogida en la teoría de  Niklas Luhmann. El piensa que un concepto que se sustenta en la particularidad no resulta muy apropiado para trabajar con él sociológicamente, sea en términos comparativos o -como su punto de partida habitual- desde la afirmación de la diferencia, en lugar de hacerlo desde la afirmación de la identidad, como sería una postura culturalista.
    A pesar de lo anterior y, dado que este concepto se ha desarrolado fuertemente en la sociología organizacional de la década de los ochenta, he tratado de elaborar una definición de cultura organizacional coherente con la perspectiva luhmanniana. En una conversación personal sostenida con el propio profesor Luhmann, durante el mes de octubre de 1993, en Ciudad de México, puse a su consideración esta definición de cultura y él contestó que efectivamente podría ser una conceptualización apropiada para el tema de los valores prevalecientes en un sistema organizacional determinado.
 
     Este último párrafo termina con la referencia a un pie de página en el que se lee "Esta opinión la reafirmó [Luhmann], posteriormente, en su libro Organisation und Entscheidung, (2000: 239-249)".
 
 
Algunos textos del profesor Rodríguez disponibles en Internet:
 
*  Sociólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Doctor en Sociología Universidad de Bielefeld (en la foto).

11 septiembre 2006

Pedagogía de la observación de segundo orden: "una imagen vale más que mil palabras".

    El profesor Dr. Aldo Mascareño en el curso que dictó sobre Teoría de Sistemas, en la Universidad Alberto Hurtado el año 2004, explicó y graficó el concepto de observación de segundo orden de la siguiente manera:
 

La observación de 2º orden es, a la vez, algo más y algo menos:

 

1. Es menos pues sólo observa observadores

 

2. Es más pues no sólo observa (distingue) el ‘objeto’, sino que observa cómo lo observa, cómo el otro observa y     cómo el otro no observa lo que su observación deja de lado. “El mundo se transforma en un meta-mundo imaginario de todos los mundos.” Luhmann, Soziologische Aufklärung 5, 1990.

   

    Sólo una cosa queda excluida: la propia observación actualizada, pues ella, en su producción, no puede indicarse a sí misma, salvo por otra observación. El observador es lo no observable.

 
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    El ayudante de dicha cátedra recurre a la pintura "Las Meninas" de Velázquez:
 
    El hombre no puede figurar simultáneamente como fuente y como objeto de representaciones, de conocimiento; o se muestra ante la vista como una representación más (Velázquez presentado a la vista de los reyes que ocupan a su vez el lugar virtual del espectador, fuera del cuadro; las figuras de los soberanos, reflejadas en el espejo), o se hace invisible y es entonces el origen de toda representación (Velázquez en el acto de pintar, los monarcas en el acto de contemplar; todos ausentes del cuadro).
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     El Dr. Marcelo Arnold hizo lo suyo en un artículo que publicó en Cinta de Moebio: 
 
    Un observador de segundo orden es un tipo de observador externo, orientado a la observación de observadores y sus respectivas observaciones. Desde su posición no sólo puede observar lo que sus observados indican y describen -el qué observan- , sino también, captar los esquemas de diferencias con que marcan tales observaciones y trazan sus distinciones -el cómo observan.
 
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   Si le pidiéramos ayuda a Helmut Newton, famoso fotógrafo alemán, simplemente nos facilitaría esta foto de su autoría, llamada  Self-Portrait with Wife and Model, como complemento a las explicaciones anteriores:
 
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10 septiembre 2006

Señor Maturana: ¿por qué somos como somos?

La acción va a depender de los deseos
 
MATURANA: ¿Qué entorno estamos generando? Eso es un acto creativo, es una obra de arte. Un entorno en el cual el respeto se puede dar, en tanto hay respeto ¿se facilita el respeto o no? Usted es respetado, usted respeta, lo ven, y usted ve. Y eso va en la experiencia de uno[...]
 
ENTREVISTADOR: Pero como estamos hablando de seres humanos eso puede no ocurrir también Don Humberto.
 
MATURANA: Puede no ocurrir, pero en la medida en que puede ocurrir lo podemos cultivar[...]
 
ENTREVISTADOR: Es bueno que las leyes y que las organizaciones sociales se hagan cargo de esto.
 
MATURANA: Es bueno que se hagan cargo, pero generando un espacio en que pueda ocurrir, no pensando en que es el castigo, la guerra o la dominación van a resolver los conflictos humanos. Las guerras jamás han resuelto los conflictos humanos, nunca, estudien la historia. Los conflictos humanos siempre se resuelven en la conversación. Claro, yo en la guerra puedo dominar a los otros y exterminar a los demás, pero no he resuelto el conflicto, he cambiado el espacio, [quizás] afortunadamente para [entablar] una conversación, un acuerdo que resuelva el conflicto, porque los conflictos humanos tienen que ver todos con la emoción, no se resuelven con la guerra[...] Los problemas políticos son conflictos de deseos y usted ve que los problemas políticos no se resuelven con la guerra, cambia el espacio a lo mejor[...]
 
ENTREVISTADORES en tono de menosprecio refutan dilatadamente la posición de Maturana: ... pero con los puros deseos...
 
MATURANA interrumpe con severidad: ¡Los deseos guían la acción, por favor!. Si usted, claro, trata los deseos como una cosa abstracta por allá y usted no se da cuenta porque ustedes querían conversar conmigo y yo quería conversar con ustedes, entonces resulta que la acción de esta conversación surge de los deseos. Yo no estoy aquí por un argumento racional, no estoy aquí por ganarle a nadie, es porque ustedes me invitaron, me gustó la invitación; yo considero que ustedes son personas interesantes, quería conocerlo a usted (no lo conocía), a él lo he visto una vez (tuve una reunión, una entrevista con él), y estoy aquí por respeto. Entonces los deseos son los que nos mueven, las emociones, la palabra emoción tiene que ver con el movimiento. La guerra de Bush es la guerra de Bush, son los deseos de Bush los que llevaron a la guerra. Las guerras, siempre se dan por emociones, "es que yo quiero esto, quiero el petróleo, quiero la libertad de los otros, quiero hacer esta cosa", son los deseos.
 
* Transcripción de la entrevista que mencionamos en el artículo precedente. 

Dr. Humberto Maturana Romesín: ¿Qué es la ciencia?

    La siguiente transcripción pertenece a una parte de la entrevista, conducida por Héctor Soto y por Fernando Villegas. al Dr. Humberto Maturana en el programa "Terapia Chilensis" de Radio Duna que se transmite hasta el día de hoy de lunes a viernes a las 20 hrs, en la frecuencia modulada 89.7. Lamentablemente descuidé en su momento anotar la fecha, no recuerdo si la grabé el año 2002 ó 2003.
 

Héctor Soto: Don Humberto, [¿cómo hace usted para seguir siendo científico?]. Se lo pregunto porque mi impresión es de que usted parte de la biología, pero salta también a la lingüística,  salta a la filosofía, no sé si también a la antropología.

 

Dr. Humberto Maturana: Las distintas ciencias son clasificaciones de temáticas, de preguntas que las personas se han hecho, son tradiciones de preguntas y de modos de contestar las preguntas. Ahora, la ciencia no es un cuerpo único, lo que hay de común es el criterio de validación que la persona que es científica usa para su explicar.

 

Fernando Villegas: El método.

 

Dr. Maturana: Más que el método de la investigación, el criterio de validación.

 

Héctor Soto: Para eso es fundamental la comunidad científica ¿o no?

 

medium_Maturana.jpgDr. Maturana: Veamos, ¿qué criterio uso yo para aceptar que lo que el otro dice o lo que yo digo es válido? Cada uno de nosotros al escuchar a otra persona pone un criterio de validación en su escuchar, si coincide con lo que yo pienso digo “sí claro, que bien, que interesante”, si no coincide con lo que yo pienso [digo] “no”. Entonces lo bueno de la ciencia es que se funda en el hacer explícito del criterio de validación de las explicaciones científicas. En tanto usted se mueve en este espacio de criterio de validación de las explicaciones científicas usted puede pasar de donde quiera a donde quiera y hacer ciencia y seguir siendo científico.

 

Cuando yo trabajo en la biología, directamente en el espacio de lo que llamarían la biología dura, porque estoy estudiando la percepción como un fenómeno biológico registrando la actividad neuronal en la retina para ver si lo puedo correlacionar con los colores especificado físicamente me encuentro con que hay ciertas cosas que yo suponía que tenían que ocurrir que no ocurren, y cuando me doy cuenta de eso me doy cuenta que tengo que cambiar la pregunta. Y al cambiar la pregunta cambio de espacio, pero sigo siendo científico, sigo moviéndome con el mismo criterio de validación. Yo le puedo decir inmediatamente qué fue lo que pasó. Yo funcionaba u operaba bajo un supuesto implícito y muchas veces explícito de que era posible establecer una correlación unívoca entre la actividad de la retina y un color especificado en término de su composición espectral (de las distintas longitudes de onda), y de lo que me doy cuenta en el proceso de estudiar eso es que eso no se puede hacer. No se puede hacer no por una limitación instrumental, no por una insuficiencia conceptual o de computación, [no se puede hacer] porque intrínsicamente no puede hacerse, [debido a que] somos sistemas determinados en nuestra estructura. En ese momento yo cambio la pregunta, en vez de seguir preguntándome cómo se correlaciona la actividad de la retina con el color especificado en términos de energías espectrales, me pregunto ¿se correlacionará la actividad de la retina con el nombre del color? Y eso se puede hacer, y eso es lo que yo muestro neurofisiológicamente, y eso cambia todo porque lleva radicalmente a tratar cosas que podían haber sido antes cuestiones filosóficas, como el tema de la realidad, como un fenómeno directamente que tiene que ver con la biología y no como una limitación sino que como una condición de existencia entonces todo cambia y ahí es cuando me meto en el tema del conocimiento, del lenguaje y aparecen las emociones, y todo eso va apareciendo como tema legítimo desde mi pensar y explicar científico.

 

Pablo Valenzuela: Premio Nacional de Ciencias Aplicadas 2002

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Nosotros hicimos una vacuna para la salmonicultura, junto con la Fundación Chile, y se la licenciamos a Novartis. Era una bacteria que n oestaba en el hemisferio norte, así que los gringos no nos iban a solucionar el problema, que es considerable: la bacteria mata alrededor del 10% de la producción de salmones, con pérdidas cercanas a los US$ 100 millones al año. Con US$ 1,5 millón hicimos la investigación y el problema podrá solucionarse. Ese es el impacto económico del conocimiento. La Tercera, Santiago de Chile, 3 de septiembre de 2006, p. 20 col. 5 (En sección: Reportajes).