19 agosto 2006
Mi visita a las "Obras Públicas" de Nicanor Parra.
De los tantos artefactos exhibidos sólo me gustaron los siguientes:
1.- En una tabla rectangular de madera colocada verticalmente en una pared de la sala de exposición, junto a varias otras, se leía de arriba hacia abajo lo siguiente:
EL PROCESO DIALÉCTICO
TESIS
!
ANTÍTESIS
?
SÍNTESIS
2.- En una de las típicas bandejas blancas en las que se dibuja un corazón decía arriba de éste, "Nos volvimos a ver años después", y abajo, "y me volvió a pegar la gonorrea".
3.- También había un grueso libro de tapa celeste, eran las Obras Completas de Karl Marx, un cartel a su lado decía: "Los rollos del Marx muerto".
4.- Había un tomate cruzado en su corazón por un clavo puesto diagonalmente. En el cartel se leía: "Naturaleza muerta".
5.- Estaba la guía comercial de teléfonos de la Región Metropolitana (las Amarillas). En la portada está escrito "DELINCUENTES COMUNES. ÍNDICE ALFABÉTICO".
6.- Sobre una silla había un cartel que decía "PLEASE, SIT DOWN", e inmediatamente a su lado un gran cono reflector naranjo con un cartel a sus pies que decía "PLEASE, SIT DOWN".
7.- Había un ataúd de madera pintada negra puesto en pie, la tapa estaba abierta hacia un lado, ésta por dentro tenía una especie de escotilla, y bajo ella un cartel de fondo blanco y letras negras que servía de instructivo. "EN CASO DE RESURRECCIÓN: haga girar la tapa del ataúd en sentido contrario a los punteros del reloj. Este es un ataúd automático."
Lo que no me gustó de todo el resto de artefactos fue la ausencia de profundidad en la "lectura" de ellos. No había mayor significado que el allí puesto. Especialmente en aquella sala del Centro Cultural Palacio de la Moneda reservada a la exposición de los artefactos más pequeños (las bandejas, las placas de madera y otros adminículos) no se hallaban otra cosa que chistes: chistes buenos y chistes malos. ¿Dará para ser mostrado en un museo? No, pero sí en un centro cultural. Si se trata de "gráfica" digna de cualquier museo me quedo con el artista argentino León Ferrari, uno se admira y emociona gustosamente de la crítica aguda contenida en sus obras, de la multiplicidad de interesantes interpretaciones que promueve en el observador y de la perfecta estética con la que se presenta.
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01 febrero 2006
"Si no me piden otra cosa me lo dan mañana"
Hoy mi madre husmeaba una caja de zapatos puesta sobre una estantería. En el mismo lugar yo aún seguía indiferente a su curiosidad. Ella sacó unos papeles doblados en varios cuadrados y los extendió para ver qué decían. Una vez que identificó esos extraños objetos me dijo "toma, unas cartas que tu abuelo le mandaba a tu papá ¿quieres leerlas?". Una era del año 1978 y otra de 1980, el remitente era Quilpue y el destino Iquique. Sucede que mi padre se tituló de abogado el año 78, en la Universidad de Chile de Valparaíso, y decidió viajar al norte a ejercer libremente la profesión con el propósito de "forjar un destino propio". Aquella distancia entre el hogar y el hijo fue llenada por el correo.
Al leerlas, me ha simpatizado el humor de mi abuelo. Les transcribo un párrafo que relata un trámite para validar la licencia de conducir y la burocracia encargada de tramitarlo. Es un ejemplo al parecer nunca extemporáneo ni anacrónico. ¡Degústenlo!:
"El carnet de chofér, de chófer o de chafeur, si no me piden otra cosa me lo dan mañana. Primero me citaron para pedírme certificado de residencia, $60.- y [acto seguido me citaron] "mañana a las 9". Conforme a las 9, me pidieron que comprara estampillas Municipales $2.- [y nuevamente me citaron] "venga mañana a las 11". Conforme a las 11, que fuera a tesorería a comprar el carnet, "venga el miércoles a las 11 y media". Entonces ya me sulfuré y les mostré mi maleta, tomé una elegante manera de pararme y les pregunté [que] cómo me venían y [qué] se creían, ¿que sólo el tiempo de ellos valía? Y por último, que por favor me dijeran qué se habían imaginado, porque en realidad estaba bastante inquieto, que yo sabía que saliendo del área privada las cosas eran así, pero que ahora la pobredumbre era espantosa*. Me dieron una mirada de extrema derecha a extrema izquierda que abarcó de hombro a hombro y... "venga mañana a las 11:30", vamos a ver qué pasa mañana. Como tú ves ahora sí que marchan las cosas." (De: Alberto Urzúa Riveros / Para: Alberto Urzúa Aravena / Fecha: 17-10-78)
* La economía del hogar estaba afectada en esa época, según se cuenta en otras cartas que he ido leyendo seguramente a raíz de que sólo recibía su pensión de jubilado desde hace unos pocos años, por eso dice que venía "saliendo del área privada". Así que el hastío se debe al gasto efectuado tanto en transporte como en los costos implicados en el mismo trámite.
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20 diciembre 2005
¿Hay que maraquear de esta manera a la meritocracia?
(En ocasión de mi asistencia a la presentación pública de una excelentísima tesis.)
Hoy asistí a mi universidad a ver la presentación de una tesis para optar al título profesional de sociólogo. La tesis en cuestión estaba calificada con nota 7 y el nombre del profesor guía avalaba la calidad de la obra. Sin embargo, a mi juicio fue un verdadero fraude, ya que nunca el tesista expuso su tesis. Incluso, en la etapa de las preguntas de los asistentes, un profesor le preguntó ¿de qué trata tu tesis?. El aludido respondió a la inexistente pregunta "¿por qué hiciste la tesis?". Más encima su contestación a su autoentrevista fue enigmática, pues era producto de su biografía, y también de años de lectura de Foucault y posteriormente de Luhmann, y porque simplemente su polola estudia Derecho. Lo más vergonzoso, fue que su profesor lo inquirió sobre la pregunta de la "coordinación", y tuvo como respuesta una pachotada fanfarrona: "para mi la coordinación es un dato de la causa, no es un problema, ahí está". Lo bochornoso radica en que aquél excelentísimo "professor" (en alemán) destina un semestre entero a un curso de quinto año en donde la pregunta central es ¿cómo se logra la coordinación social? -o su equivalente- ¿por qué somos como somos? Fue inaudito, interpreté la mirada de este profesor como la de quien está perplejo, y luego creí ver en él furia ante la traición. Por último, si la nota máxima es el siete ¿con qué actitud debo preparar mi tesis? ¿La de relajo? Es decir, si hago un "cut and paste" debo exigir como mínimo un 6.8, pues nuestro connotado tesista empezó con citas, desarrollo su presentación con citas y terminó con unas conclusiones que tampoco le pertenecían. Permítanme señores de la sala y público en general un pequeño exabrupto: ¡Vayan a bañarse!
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