28 junio 2006
La maestra... y Bórges.
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20 diciembre 2005
"¿Por qué es usted tan trágica?"
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Con Borges paseábamos por el riachuelo, él me contaba lo que escribía y yo le contaba lo que escribía. Una tarde le hablé de La amortajada y me dijo que ésa era una novela imposible de escribir porque se mezclaba lo realista y lo sobrenatural, pero no le hice caso y seguí escribiendo...
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.....Me pides que hablemos de mi obra, pero para mí resulta una laaata, ¡que hablen los críticos!, además, eso está todo en las entrevistas que se han publicado en los periódicos[...]
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Comencé La última niebla mientras Pablo estaba haciendo los poemas de Residencia en la tierra, los dos escribíamos en la cocina de su casa. Recuerdo que un día Pablo me mostró un poema en que tenía la imagen "asustar a una monja con un golpe de oreja", yo la encontré horrorosa, grotesca, y Pablo se enojó mucho. Claro que, en el fondo, eran discusiones amistosas, nos queríamos mucho. Terminé mi novela cuando Pablo ya estaba en España y se la mandé. Yo tenía una carta preciosa en que Pablo me decía: "He hecho una fiesta y ha venido Federico, Aleixandre y todos los amigos y hemos celebrado tu libro". Me decía que yo escribía un mundo que parecía agitado por un agua clara, por un soplo de misterio... (melancólica). Pablo me reprochaba mucho que yo no le diera importancia a lo que había escrito, "Tú no sabes lo que has hecho", me decía, yo no me daba bien cuenta, escribía lo que sentía, pero lo que sí me daba cuenta es que escribía a lo Madame Mérimée, muy lógica. Pero lo demás, yo decía, bueno, es lo que yo siento y nunca creí que iba a tener tanta repercusión, no creí, fíjate. En la novela yo puse la niebla de Santiago porque, mientras ocurría esa tragedia terrible, había mucha niebla en Santiago, pero después yo la poeticé. ¿Ves tú? Era mitad verdad y mitad lo que yo hubiera querido... Después de eso, ya no quise la niebla, de niña siempre me encantó la niebla, ahora la odio, no la puedo soportar.
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Yo creo que lo social en mi literatura siempre ha sido sólo como un trasfondo y no por ignorancia, porque lo leía todo, sabía todo, pero no lo pensaba. A mí me interesaban las cosas personales, pasionales, el arte, ¿comprendes?; el arte social no existía para mí. ¡Eso! Era un total indiferencia, total. Porque tenía pasión por lo personal, por lo íntimo, por el corazón, por la naturaleza y por el misterio. Todo lo que fuera social, oye, eso, no, pasaba por alto porque no me interesaba, ni me apasionaba, ni me indignaba. No existía para mí, porque yo estaba demasiado agarrada con las tragedias personales, el arte y la poesía.
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Para mí, lo más importante ha sido siempre el ritmo porque, aunque me guste una palabra y sea la palabra precisa la rechazo, ¡fuera! si no entra en el ritmo. Por eso tacho mucho cuando escribo...Siempre busco un ritmo que se parezca a una marea, la oración, es una ola que asciende y desciende y luego vuelve a subir... Yo creo que, en el fonde, soy poeta, mi caso es el del poeta que escribe prosa. Yo soy poeta, pero como tengo una educación francesa también soy la lógica personificada.
- Palabras pronunciadas en el Homenaje... el día 29 de Mayo, al cumplirse el cuarto año de su muerte (José Bianco, amigo de María Luisa cuando ella vivió en Buenos Aires, recuerda minucias que la retratan en su vida cotidiana).
"Diciembre 6 de 1938. María Luisa Bombal. Viene a buscarme a Sur. Lo primero que hace es pintarse los labios y se mancha los dientes de rojo. El rojo de los labios acentúa el tinte un poco terroso y enfermizo de su cara. Está vestida con mucha gracia. Lleva un traje azul con un cuellito a la Polaire, azul con lunares blancos, y en vez de sombrero se ha atado a la cabeza una cinta del mismo azul con lunares blancos, que termina en un moño grande aplastado sobre la nuca. La voz es dulce, modulada, y habla un poco entredientes. Las palabrotas y a veces las brutalidades que dice son en ella un refinamiento más. Le pregunto si le ha interesado "Shakespeare en francés", el artículo de Gide aparecido en Sur (Número 50). "¡Qué va! -me contesta-. No me hables de ese puto. Hablemos de personas más divertidas. ¿No lo conoces a Sergio Montt, el secretario de la Embajada de Chile? Es el hombre más cínico que puedas imaginarte. Yo lo adoro...”
- Entrevista, 21 de Abril de 1974 (por Sara Vial)
Estamos en su casa, la casa de su madre, Blanca Anthese de Bombal: Para qué me vas a hacer una entrevista –me reclama- la gente se aburre, no le interesa. Además, Sara, hablamos todos los días... -- Pondré lo que hablamos ahora. A la gente, claro que le interesa.
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