28 octubre 2007

Marximiliano

07 octubre 2007

El nuevo oficio del sociólogo

Si es teórico y publica un libro:

1. Hacerse de un tema afín a la globalización, en términos tales como multiculturalismo, cosmopolitismo y etcétera (que también podría ser un buen título).

2. Considerar en los capítulos posteriores a la introducción la doctrina sociológica de Marx, Weber, Durkheim y Habermas en función del tema en cuestión.

3. Terminar, obviamente, en conclusiones que sinteticen toda la discusión doctrinaria precedente y que atisben a la esencia del asunto.

 

Si es profesor:

1. Definir el fenómeno de que se trate como si fuera un niño, diciendo todas las propiedades que empíricamente son posibles de atribuir al objeto, haciendo de la definición cualquier cosa, menos una definición entre lo que queda adentro de ella y lo que queda fuera precisamente por no pertenecerle. Se trata, en última instancia, de meter el Mundo dentro de la definición de tal modo de dejar la Nada afuera.

2. A la hora de dar ejemplos, referirse a la actualidad como si se fuera un periodista. 

3. A la hora de consolidar la explicación, referirse al pasado como si se fuera un historiador.

4. Y por último, a la hora de evaluar los contenidos enseñados, tachar de panfletarios a quienes estudiaron y memorizaron fielmente los apuntes de clases, exhortándolos a realizar verdaderos análisis sociológicos en vez de periodismo e historia.  

 

Si es recién egresado y debe batírselas por usted mismo:

1. Tratar que lo contrate o subcontrate su universidad,

2. Interpretar la sociedad a partir del software estadístico SPSS.

 

Antídoto si aún estudia la carrera:

Estudiar a Luhmann.

 

Contraindicaciones: 

a. A los tontos les produce soberbia y sufren de recalcitrantes actitudes religiosas.

b. A los no tontos, estudiosos de la obra, el exceso de neologismos les suele provocar galimatías, e incluso adscripción a corrientes exegéticas.

c. A los no tontos que entendieron la obra, al momento de explicarla y debatirla serán tachados de soberbios, religiosos, confusos y/o equivocados en su interpretación de los pasajes de la obra de Luhmann. 

d. Morir en el intento de la Verstehen.

e. Incorporar siúticamente a su vocabulario palabras en alemán 

 

Propiedades benéficas prometidas desde Luhmann:

Hacer sociología. 

  


 

 (escrito por Alberto Urzúa Toledo)

06 octubre 2006

Un consejo de Niklas Luhmann a Darío Rodríguez*: "en ciencia uno jamás escribe una verdad definitiva".

     El profesor Rodríguez dió 3 conferencias en la Universidad Arturo Prat de Iquique la semana pasada. En una de ellas dedicada a "La Sociedad de la Sociedad", en la ronda de preguntas, recordó y compartió un consejo que recibió de Luhmann. Cabe señalar, y no dudo que el mismo Rodríguez advertiría lo mismo, como toda anécdota rememorada, a partir de una frase del interlocutor que quedó grabada en la memoria de quien cuenta la situación se gatilla toda una interpretación que puede no identificar al interlocutor, en este caso a Luhmann, así que más bien, valoremos y disfrutemos esta vivencia como lo que es, una anécdota personal del profesor Rodríguez que dice así:
 
    Les voy a contar una cosa que a lo mejor les va a servir a ustedes, ojalá les sirva (a mí me sirvió mucho). Una vez cuando yo terminé mimedium_dario_rodriguez.jpg doctorado yo había desarrollado en el un concepto y Luhmann me dijo ese concepto es interesante por qué no lo publica, hágame un artículo sobre ese concepto, entonces como me quedaba tiempo escribí el artículo y se lo llevé (el artículo debe haber tenido unas diez páginas). Luhmann me devuelve a la semana siguiente cinco o seis páginas de crítica en que me hacía pedazos mi artículo -yo quedé helado- no hallaba qué contestarle. Él me había dicho que lo escribiera y después me lo hacía "pebre", entonces muchas gracias le dije yo, voy a tratar de arreglarlo le dije y, ¡no!, me dijo, publíquelo está bastante bueno. Entonces le repliqué extrañado ¿pero por qué si usted me lo destruyó?, bueno si usted me pidió que se lo criticara y eso es lo que hice, me contestó. Y ahí me dijo una frase que no se me olvidó nunca, "en ciencia uno jamás escribe una verdad definitiva". Una verdad que ya sea no discutible ya deja de ser ciencia, es un dogma, nosotros escribimos para ser criticados, no espere jamás publicar algo que no sea criticable. En primer lugar porque no lo va a conseguir y, en segundo lugar, porque si lo descubriera eso ya sería dogma, no sería parte de la ciencia; la ciencia se construye sobre la crítica. Así que escriba no más, y que lo critiquen, fantástico, lo peor que le puede pasar a un artículo de uno es que nadie lo escuche, que nadie lo lea, que nadie diga nada, porque es intrascendente, pero si tú escribes algo y todos dicen que eres un idiota, que cómo se te ocurrió pensar -fantástico- porque están discutiéndole, les apelaste, les diste rabia, los hiciste pensar. No importa que digan lo que digan, ahí uno tiene que usar un poquito de cuero de elefante, porque de repente te pueden doler algunas cosas, pero en términos del avance de las ciencias tú estás contribuyendo mucho precisamente porque estás incitando a otro a pensar a lo mejor incluso mejor que tú, fantástico por ellos, pero fantástico por la ciencia que es lo que importa. Al tú haber escrito un mal artículo si provocaste que un tipo mejor que tú dijera una cosa brillante nada más porque se "picó" al leer un artículo que encontró malo, tú contribuiste definitivamente al avance de la ciencia, porque él probablemente jamás habría dicho lo que dijo si no hubiera estado tu artículo. A mí me ayudo mucho ese consejo de Luhmann.
 
   Al escuchar esto, me acordé de un par de párrafos que leí del libro "Gestión Organizacional: elementos para su estudio", escrito por el propio profesor Rodríguez y publicado el año 2001. Estas líneas nos pueden dar más luces sobre cuál concepto se trataba:
 
    El concepto de cultura encuentra escasa acogida en la teoría de  Niklas Luhmann. El piensa que un concepto que se sustenta en la particularidad no resulta muy apropiado para trabajar con él sociológicamente, sea en términos comparativos o -como su punto de partida habitual- desde la afirmación de la diferencia, en lugar de hacerlo desde la afirmación de la identidad, como sería una postura culturalista.
    A pesar de lo anterior y, dado que este concepto se ha desarrolado fuertemente en la sociología organizacional de la década de los ochenta, he tratado de elaborar una definición de cultura organizacional coherente con la perspectiva luhmanniana. En una conversación personal sostenida con el propio profesor Luhmann, durante el mes de octubre de 1993, en Ciudad de México, puse a su consideración esta definición de cultura y él contestó que efectivamente podría ser una conceptualización apropiada para el tema de los valores prevalecientes en un sistema organizacional determinado.
 
     Este último párrafo termina con la referencia a un pie de página en el que se lee "Esta opinión la reafirmó [Luhmann], posteriormente, en su libro Organisation und Entscheidung, (2000: 239-249)".
 
 
Algunos textos del profesor Rodríguez disponibles en Internet:
 
*  Sociólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Doctor en Sociología Universidad de Bielefeld (en la foto).

25 septiembre 2006

Devaluación de la legalidad a través del poder

    El título de este artículo lo extraje del encabezado de una diapositiva confeccionada por el profesor Mascareño dedicada a la sesión "Politización en América Latina", que formaba parte de su curso "Diferenciación Funcional en América Latina". El resto de lo escrito en ella decía:

 

"Bajo condiciones de positivización, la validez del derecho se funda en el procedimiento. Cuáles  han sido las trabas a este proceso en América Latina, se muestran a continuación"

 

 

    medium_Diego_Portales.3.jpgLo que seguía a ese "a continuación" era un fragmento, más extenso que el aquí puesto, que citaba a Diego Portales y que servía sólo de primera ilustración al tema de la devaluación de la legalidad a través del poder,  "De mí sé decirle que con ley o sin ella, esa señora que llaman la Constitución, hay que violarla cuando las circunstancias son extremas" (carta a Cea 1830).

 

 

     Me acordé de esta diapositiva al ver una entrevista en la televisión a la Senadora Evelyn Matheii (Unión Demócrata Independiente). A pocos minutos de comenzar la entrevista surge el mil veces resucitado o siempre vivo tema de la dictadura militar liderada por Pinochet. La senadora alega por el error que cometen sus adversarios políticos, reunidos en la Concertación, cuando cada vez que hacen referencia al golpe militar omiten el contexto internacional que le fue contemporáneo, provocando con ello que se le considere como un hecho aislado lo que implica , según ella, juzgarlo injustamente. Inmediatamente  compara el hecho con los acaecidos en varios países y zonas geográficas como Vietnam, Europa del Este, África, entre otros, que vivieron - desde su perspectiva- historias similares a las que tuvo Chile (1973-1989), en las que también hubo muertos, sin dejar de remarcar que esos casos fueron versiones de autoritarismo del otro lado, el opuesto al suyo, el de la izquierda. La toma de palabra de la senadora se aderezó con los archiconocidos clichés retóricos que brotan abundantemente desde la pluma de Hermógenes Pérez de Arce y sus Meditaciones Metafísicas que tienen tarima y público en el diario El Mercurio. Al final la senadora cierra su idea del asunto con la siguiente frase que me rememoró la de otro político, Portales, citado como ejemplo histórico de las trabas a la positivación del derecho en América Latina (aseguramiento procedimental de expectativas normativas) cuya función es la de intermediar con el sistema político (decisiones colectivas vinculantes) en favor de la legitimación del Estado de Derecho:

 

medium_evelyn_matthei.2.jpg"El nunca más depende de las circunstancias" (Evelyn Matthei, Senadora de la República de Chile, en Tolerancia Cero, 24 de Septiembre de 2006).
 
  
  
   Podemos aclarar la noción de Estado de Derecho con los artículos 6º y 7º de la Constitución Política de la República de Chile. En el sexto se consagra el principio de supremacía constitucional y en el séptimo se instaura la regla de clausura del derecho público:
   
  "Los órganos del Estado deben someter su acción a la Constitución y a las normas dictadas conforme a ella, y garantizar el orden institucional de la República.
    Los preceptos de esta Constitución obligan tanto a los titulares o integrantes de dichos órganos como a toda persona, institución o grupo.
  La infracción de esta norma generará las responsabilidades y sanciones que determine la ley."
(Art. 6º) 

    

 

   "Los órganos del Estado actúan válidamente previa investidura regular de sus integrantes, dentro de su competencia y en la forma que prescriba la ley.

 

    Ninguna magistratura, ninguna persona ni grupo de personas puede atribuirse, ni aun a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que los que expresamente se les hayan conferido en virtud de la Constitución o las leyes.

 

    Todo acto en contravención a este artículo es nulo y originará las responsabilidades y sanciones que la ley señale."

(Art. 7º)

 

  

   En Chile cualquier conversación sobre política que mencione las palabras "nunca más" hace referencia, básicamente, a decir nunca más a golpe de estado y violaciones a derechos humanos. Como queda claro, a la base de la frase están feroces contravenciones al principio de supremacía constitucional, al de soberanía, a la regla de clausura del derecho público y a los derechos fundamentales de las personas que se encuentran en cualquier Constitución democrática. Sin embargo, al año 2006, que una senadora nos diga que el "nunca más depende de las circunstancias" nos rememora a la de Portales, según él, "esa señora que llaman Constitución hay que violarla cuando las circunstancias son extremas". En ambos casos se quiere decir que no importa lo que diga Constitución al respecto, no importa lo que nos faculte ni lo que nos prohiba, no importa sus límites impuestos a nuestra función con el objeto de fijar contrapesos al poder estatal, porque cuando nosotros los políticos consideremos que una circunstancia amerite una intervención que se salte todo procedimiento contemplado por la Constitución simplemente no nos importará, nos será indiferente y actuaremos conforme a nuestro arbitrio e impondremos nuestras condiciones.

  

   ¿Hoy por hoy es altamente improbable que un hecho como el 11 de septiembre y la historia que escribió en adelante suceda como sucedió o no? ¿Qué grado de diferenciación tenía el Derecho de 1973 comparado con el derecho de 2006? ¿Es altamente diferenciado el sistema de derecho actual chileno? ¿Puede un sistema de derecho altamente diferenciado ser intervenido y subordinado a la lógica de otro sistema como el Político? 

11 septiembre 2006

Pedagogía de la observación de segundo orden: "una imagen vale más que mil palabras".

    El profesor Dr. Aldo Mascareño en el curso que dictó sobre Teoría de Sistemas, en la Universidad Alberto Hurtado el año 2004, explicó y graficó el concepto de observación de segundo orden de la siguiente manera:
 

La observación de 2º orden es, a la vez, algo más y algo menos:

 

1. Es menos pues sólo observa observadores

 

2. Es más pues no sólo observa (distingue) el ‘objeto’, sino que observa cómo lo observa, cómo el otro observa y     cómo el otro no observa lo que su observación deja de lado. “El mundo se transforma en un meta-mundo imaginario de todos los mundos.” Luhmann, Soziologische Aufklärung 5, 1990.

   

    Sólo una cosa queda excluida: la propia observación actualizada, pues ella, en su producción, no puede indicarse a sí misma, salvo por otra observación. El observador es lo no observable.

 
medium_observacionmascareño.JPG
 
    
    El ayudante de dicha cátedra recurre a la pintura "Las Meninas" de Velázquez:
 
    El hombre no puede figurar simultáneamente como fuente y como objeto de representaciones, de conocimiento; o se muestra ante la vista como una representación más (Velázquez presentado a la vista de los reyes que ocupan a su vez el lugar virtual del espectador, fuera del cuadro; las figuras de los soberanos, reflejadas en el espejo), o se hace invisible y es entonces el origen de toda representación (Velázquez en el acto de pintar, los monarcas en el acto de contemplar; todos ausentes del cuadro).
medium_observacionvelazquez.jpg
 
 
     El Dr. Marcelo Arnold hizo lo suyo en un artículo que publicó en Cinta de Moebio: 
 
    Un observador de segundo orden es un tipo de observador externo, orientado a la observación de observadores y sus respectivas observaciones. Desde su posición no sólo puede observar lo que sus observados indican y describen -el qué observan- , sino también, captar los esquemas de diferencias con que marcan tales observaciones y trazan sus distinciones -el cómo observan.
 
medium_observadorarnold.gif
 
   
   Si le pidiéramos ayuda a Helmut Newton, famoso fotógrafo alemán, simplemente nos facilitaría esta foto de su autoría, llamada  Self-Portrait with Wife and Model, como complemento a las explicaciones anteriores:
 
medium_observacionnewton.jpg
 
 

10 septiembre 2006

Señor Maturana: ¿por qué somos como somos?

La acción va a depender de los deseos
 
MATURANA: ¿Qué entorno estamos generando? Eso es un acto creativo, es una obra de arte. Un entorno en el cual el respeto se puede dar, en tanto hay respeto ¿se facilita el respeto o no? Usted es respetado, usted respeta, lo ven, y usted ve. Y eso va en la experiencia de uno[...]
 
ENTREVISTADOR: Pero como estamos hablando de seres humanos eso puede no ocurrir también Don Humberto.
 
MATURANA: Puede no ocurrir, pero en la medida en que puede ocurrir lo podemos cultivar[...]
 
ENTREVISTADOR: Es bueno que las leyes y que las organizaciones sociales se hagan cargo de esto.
 
MATURANA: Es bueno que se hagan cargo, pero generando un espacio en que pueda ocurrir, no pensando en que es el castigo, la guerra o la dominación van a resolver los conflictos humanos. Las guerras jamás han resuelto los conflictos humanos, nunca, estudien la historia. Los conflictos humanos siempre se resuelven en la conversación. Claro, yo en la guerra puedo dominar a los otros y exterminar a los demás, pero no he resuelto el conflicto, he cambiado el espacio, [quizás] afortunadamente para [entablar] una conversación, un acuerdo que resuelva el conflicto, porque los conflictos humanos tienen que ver todos con la emoción, no se resuelven con la guerra[...] Los problemas políticos son conflictos de deseos y usted ve que los problemas políticos no se resuelven con la guerra, cambia el espacio a lo mejor[...]
 
ENTREVISTADORES en tono de menosprecio refutan dilatadamente la posición de Maturana: ... pero con los puros deseos...
 
MATURANA interrumpe con severidad: ¡Los deseos guían la acción, por favor!. Si usted, claro, trata los deseos como una cosa abstracta por allá y usted no se da cuenta porque ustedes querían conversar conmigo y yo quería conversar con ustedes, entonces resulta que la acción de esta conversación surge de los deseos. Yo no estoy aquí por un argumento racional, no estoy aquí por ganarle a nadie, es porque ustedes me invitaron, me gustó la invitación; yo considero que ustedes son personas interesantes, quería conocerlo a usted (no lo conocía), a él lo he visto una vez (tuve una reunión, una entrevista con él), y estoy aquí por respeto. Entonces los deseos son los que nos mueven, las emociones, la palabra emoción tiene que ver con el movimiento. La guerra de Bush es la guerra de Bush, son los deseos de Bush los que llevaron a la guerra. Las guerras, siempre se dan por emociones, "es que yo quiero esto, quiero el petróleo, quiero la libertad de los otros, quiero hacer esta cosa", son los deseos.
 
* Transcripción de la entrevista que mencionamos en el artículo precedente. 

Dr. Humberto Maturana Romesín: ¿Qué es la ciencia?

    La siguiente transcripción pertenece a una parte de la entrevista, conducida por Héctor Soto y por Fernando Villegas. al Dr. Humberto Maturana en el programa "Terapia Chilensis" de Radio Duna que se transmite hasta el día de hoy de lunes a viernes a las 20 hrs, en la frecuencia modulada 89.7. Lamentablemente descuidé en su momento anotar la fecha, no recuerdo si la grabé el año 2002 ó 2003.
 

Héctor Soto: Don Humberto, [¿cómo hace usted para seguir siendo científico?]. Se lo pregunto porque mi impresión es de que usted parte de la biología, pero salta también a la lingüística,  salta a la filosofía, no sé si también a la antropología.

 

Dr. Humberto Maturana: Las distintas ciencias son clasificaciones de temáticas, de preguntas que las personas se han hecho, son tradiciones de preguntas y de modos de contestar las preguntas. Ahora, la ciencia no es un cuerpo único, lo que hay de común es el criterio de validación que la persona que es científica usa para su explicar.

 

Fernando Villegas: El método.

 

Dr. Maturana: Más que el método de la investigación, el criterio de validación.

 

Héctor Soto: Para eso es fundamental la comunidad científica ¿o no?

 

medium_Maturana.jpgDr. Maturana: Veamos, ¿qué criterio uso yo para aceptar que lo que el otro dice o lo que yo digo es válido? Cada uno de nosotros al escuchar a otra persona pone un criterio de validación en su escuchar, si coincide con lo que yo pienso digo “sí claro, que bien, que interesante”, si no coincide con lo que yo pienso [digo] “no”. Entonces lo bueno de la ciencia es que se funda en el hacer explícito del criterio de validación de las explicaciones científicas. En tanto usted se mueve en este espacio de criterio de validación de las explicaciones científicas usted puede pasar de donde quiera a donde quiera y hacer ciencia y seguir siendo científico.

 

Cuando yo trabajo en la biología, directamente en el espacio de lo que llamarían la biología dura, porque estoy estudiando la percepción como un fenómeno biológico registrando la actividad neuronal en la retina para ver si lo puedo correlacionar con los colores especificado físicamente me encuentro con que hay ciertas cosas que yo suponía que tenían que ocurrir que no ocurren, y cuando me doy cuenta de eso me doy cuenta que tengo que cambiar la pregunta. Y al cambiar la pregunta cambio de espacio, pero sigo siendo científico, sigo moviéndome con el mismo criterio de validación. Yo le puedo decir inmediatamente qué fue lo que pasó. Yo funcionaba u operaba bajo un supuesto implícito y muchas veces explícito de que era posible establecer una correlación unívoca entre la actividad de la retina y un color especificado en término de su composición espectral (de las distintas longitudes de onda), y de lo que me doy cuenta en el proceso de estudiar eso es que eso no se puede hacer. No se puede hacer no por una limitación instrumental, no por una insuficiencia conceptual o de computación, [no se puede hacer] porque intrínsicamente no puede hacerse, [debido a que] somos sistemas determinados en nuestra estructura. En ese momento yo cambio la pregunta, en vez de seguir preguntándome cómo se correlaciona la actividad de la retina con el color especificado en términos de energías espectrales, me pregunto ¿se correlacionará la actividad de la retina con el nombre del color? Y eso se puede hacer, y eso es lo que yo muestro neurofisiológicamente, y eso cambia todo porque lleva radicalmente a tratar cosas que podían haber sido antes cuestiones filosóficas, como el tema de la realidad, como un fenómeno directamente que tiene que ver con la biología y no como una limitación sino que como una condición de existencia entonces todo cambia y ahí es cuando me meto en el tema del conocimiento, del lenguaje y aparecen las emociones, y todo eso va apareciendo como tema legítimo desde mi pensar y explicar científico.

 

08 septiembre 2006

Señor Mandeville: ¿por qué somos como somos?

Este segundo semestre de 2006, en la carrera de Derecho, estoy cursando Filosofía del Derecho. La primera lectura fue el libro La Fábula de las Avejas (publicado en 1714), escrita por Bernard Mandeville (1670-1733), que también contiene un ensayo titulado Investigación sobre el origen de la virtud moral. En ambos escritos el autor intenta explicar qué es lo que permite a una sociedad constituirse en una sociedad bien organizada de modo que genere riqueza y grandezas o, dicho de otro modo,  qué es lo que hace que las sociedades grandes y poderosas sean lo que son.

 

Explicación de la teoría social de Mandeville: 

El autor asume lo que parece ser una extendida concepción del hombre en la Inglaterra del siglo XVII (basta recordar los estados de naturaleza descritos por Thomas Hobbes en el "Leviatán", publicado en 1651, y por John Locke en el "Segundo Ensayo Sobre el Gobierno Civil" en 1690), al respecto escribe Mandeville en la introducción de su Investigación, "concibo al hombre... como un compuesto de varias pasiones que todas, a medida que se las provoca y van saliendo a la superficie, lo gobiernan por turno, quiéralo o no" (p.22).  Puesto en esos términos, el comportamiento humano es fruto de las pasiones, apetitos, inclinaciones o impulsos naturales que les son propios a la especie hombre como parte del género animal. Sin embargo en La Fábula se acusa al hombre de ser el único incapaz de concordar en multitud sin el freno del gobierno a diferencia de todo el resto del reino animal. En suma, si la función del Estado es hacer concordar las disonancias el principal escollo a este propósito será entonces la naturaleza del hombre.

Es en esta parte de la exposición donde se hace necesario introducir la definición, que hace el autor en su Investigación, de dos términos contrapuestos, el vicio y la virtud. Se llamará "VICIO a todo lo que el hombre sin consideración por el público, fuera capaz de cometer para satisfacer alguno de sus apetitos, si en tales acciones vislumbrara la mínima posibilidad de que fuera nociva para algún miembro de la sociedad y de hacerle menos servicial para los demás; y en dar el nombre de VIRTUD a cualqueir acto por el cual el hombre, contrariando los impulsos de la Naturaleza procurara el bien de los demás o el dominio de sus propias pasiones mediante la racional ambición de ser bueno" (p.27).

La tensión de la situación a la que hemos llegado hasta aquí consiste, en pocas palabras, en la inminencia de la ruina de toda pretensión de conservar la sociedad dado que en su propio seno alberga conductas personales orientadas a satisfacer sus propios apetitos. Este problema como ya adelantamos lo resuelve el talento político entendido como la diestra dirección de los vicios de cada persona en particular que transforma sus nocivos efectos en una contribución a la magnificencia y felicidad terrenal. La misma Fábula trata el parangón entre un panal de abejas y una sociedad de individuos, "cada parte estaba llena de vicios, pero todo el conjunto era el Paraíso" (p.14).

Si bien ya hemos destacado la importancia de la política para conseguir la armonía social, no nos hemos referido al arte del Estado propiamente tal que permite alcanzar esa óptima organización. Cabe hacerse entonces la misma pregunta que se hizo Mandeville: ¿cómo estimular al hombre a la virtud? El autor aborda este problema en su Investigaciones, allí plantea el desafío con el que se encuentra todo gobierno, "[lograr] persuadir a los hombres a condenar sus inclinaciones naturales o a preferir el bien de los otros al suyo propio, [y que la forma de la solución a adoptar es] una recompensa que los indemnizara de la violencia que sobre ellos mismos tendrían que hacer para observar esta conducta" (p.23). Acto seguido aclara que "los que intentaron civilizar a la humanidad no ignoraban esto; pero, siendo incapaces de otorgar tantas recompensas verdaderas como se necesitarían para satisfacer a todas las personas por cada acción individual, tuvieron que urdir una imaginaria que, como equivalente general por la dificultad de la negación de sí mismos, pudiera servir en todas las ocasiones, sin costarles nada a ellos ni a nadie, y que al mismo tiempo fuera muy aceptable para quienes la esperan" (p.24). Más tarde concluirán que el equivalente imaginario de la recompensa material será la máquina hechicera de la adulación, sustentándose en la idea de que "nadie es tan salvaje que no le ablanden las alabanzas, ni tan vil como para soportar pacientemente el desprecio" (p.24). En definitiva "la adulación tiene que ser el argumento más eficaz que pueda usarse con las criaturas humanas" (p.24)

 

La coordinación social según el teorema sociopolítico recién visto:

Ahora bien, si como buenos sociólogos nos interesara descubrir cuál sería la respuesta de Mandeville a la pregunta por cómo su sociedad logra la coordinación social, o, por qué los ingleses se comportaban como se comportaban, encontraríamos la hoy enternecedora posición del autor en la siguiente cita extraida de su Investigación que reconoce tener a la vista la historia de los imperios griego y romano:

 

medium_Mandeville.2.jpg"Pero si queremos saber qué es lo que les hacía descollar tanto en fortaleza, coraje y magnanimidad, dirijamos la mirada a la pompa de sus triunfos, o la magnificencia de sus monumentos y arcos; sus trofeos, estatuas e inscripciones; la gran variedad de sus galardones militares, los honores con que se honraba a los muertos, los elogios públicos que se concedían a los vivos y todas las recompensas imaginables con que se premiaba a los hombres de mérito; y veremos que lo que impulsó a tantos hasta el más alto grado de abnegación, no fue otra cosa sino la destreza de sus políticos que supieron emplear los medios más efectivos para halagar el orgullo humano." (p.28)

 

Biografía del autor:

Bernard de Mandeville (Dördrecht, 1670 - Hackney, 1733) se formó como médico en la Universidad de Leiden. En 1699 se trasladó a Inglaterra, donde escribió sus sátiras filosófico-políticas, que alcanzaron una enorme repercusión en su época. (leer más)

 

Datos de la edición utilizada:

Mandeville, Bernard: La fábula de las abejas o los vicios privados hacen la prosperidad pública, Fondo de Cultura Económica*.

 

Traductor:

José Ferrater Mora.

 

* Mi fotocopia me impide acceder a más detalles que puedan beneficiar la ubicación de la  misma edición que utilicé. Pero para que no perdamos el humor, terminaré citando al autor en un aspecto anecdótico de su Prefacio a La Fábula que tiene precisamente que ver con este asterisco: "La siguiente fábula... se imprimió hace más de ocho años en un folleto de seis peniques, titulado EL PANAL RUMOROSO O LA REDENCIÓN DE LOS BRIBONES, que poco tiempo después, tomada por una edición pirata, se voceó por las calles a medio penique el pliego" (p.5).

31 agosto 2006

El Amorsch

    Pero es evidente que si la relación es amorosa, el simbolismo expresivo asociado a ella no se reducirá a actos y ocasiones de gratificación erótica inmediata. En él se incluirán actos simbólicos, como un lenguaje tierno o afectuoso, un intercambio de presentes de diversas clases, una coparticipación en actividades gratificatorias en otros aspectos, tales como la diversión, el actuar y el vestirse de modo que se <<complazca>> al otro, y toda una serie de actos simbólicos y de contextos que les van unidos. (Parsons, Talcott: El Sistema Social; Alianza Editorial, Madrid, 1999; p.366)

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"¿Me veo rica mi amor?"

 

"Yo parto con besos. Besitos ricos en las tetillas, en el cuello. Así les voy sacando la ropa. Después me echo crema en las manos y empiezo a masturbarlos. Les chupo el pene y me lo paso por la cara, por el cuello y los pechos. Eso los deja locos. Y a mí, también. Luego les pido que me lo metan. Así se los digo, "métemelo mi amor". Me gusta que me agarren del pelo y me lo tiren. Es que yo soy un poco salvaje." (Victoria, 75 mil la hora, fotos en www.marbella-chile.com, fono: 91323229)*

 

*Este es un extracto de una entrevista

aparecida en la sección "Sexo, Crítica Especializada

por Tulio", en The Clinic, Jueves 05 de Julio de 2004,

año 6, Nº 134, página Nº 16. 

 

La foto pertenece a Helmut Newton

28 agosto 2006

Hagiografía

HAGIOGRAFÍA f. Historia de las vidas de los santos. HAGIOGRÁFICO, CA; HAGIÓGRAFO. (en Real Academia de la Lengua Española)

Ejemplo: Decir que el campo [científico] es un lugar de luchas no es sólo romper con la imagen pacífica de la "comunidad científica" como la ha descrito la hagiografía científica... (Claramente una ironía de Pierre Bourdieu)

 

UN SANTO 

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 Albert Einstein*

 

 

EN VÍAS DE CANONIZACIÓN**

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Niklas Luhmann

 

 

UN HEREJE 

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 Karl Marx***

 
* El mundo es lo que es, y no lo que un hijo de puta llamado Einstein dice que es. (Nicanor Parra) 

** El monopolio de la competencia científica que es socialmente reconocida a un agente determinado, entendida en el sentido de capacidad de hablar e intervenir legítimamente (es decir, de manera autorizada y con autoridad) en materia de ciencia.  (Pierre Bourdieu en LOS USOS SOCIALES DE LA CIENCIA)

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