01 enero 2006
Explicación de la proposición 6.54 del Tractatus Logico-Philosophicus.
6.54 Mis proposiciones son esclarecedoras de este modo; que quien me comprende acaba por reconocer que carecen de sentido, siempre que el que comprenda haya salido a través de ellas fuera de ellas. (Debe pues, por así decirlo, tirar la escalera después de haber subido).
Debe superar estas proposiciones; entonces tiene la justa visión del mundo.
El profesor Diego García Monge (licenciado en filosofía, Pontificia Universidad Católica de Chile), catedrático del departamento de Filosofía y Humanidades de la Universidad Alberto Hurtado, me concedió, muy amablemente, una tutoría grabada sobre las dos últimas proposiciones del Tractatus (versión en PDF) de Wittgenstein (6.54 y 7) que se destacan por su oscuridad, pues tratan de aquello que no pertenece a la teoría del lenguaje figurativo. A continuación transcribo un esclarecedor fragmento:
[...] Parece ser que en el Tractatus, esta cosa de que hay que subir la escalera para tirarla, [quiere decir] que hay ciertas proposiciones que hasta que tú no experimentes que son erróneas, no [tendrá] sentido para ti afirmar que lo son. ¿Por qué? Porque antes de haber subido la escalera, cuando estás en el primer peldaño, a ti no te parecen que sean erróneas. Mounce, por ejemplo, [ex]pone un par de análisis: el tema de cuando nosotros decimos que Dios conoce la totalidad de la realidad fuera del tiempo. ¿Qué significa que Dios conocía, por ejemplo, que Judas iba a traicionar a Jesús antes de que lo traicionara? Uno se pregunta ¿tiene sentido esa cuestión o no? Dicho en otras palabras, Dios conoce el futuro simultáneamente con el presente, o simultáneamente con el pasado. Entonces Wittgenstein diría "bueno, pero esa cuestión no tiene ningún sentido, porque yo no puedo decir que Dios conoce simultáneamente lo que por definición no es simultáneo, porque pasado y futuro no son al mismo tiempo". Entonces ¿Qué es lo que implica eso? No significa que Dios no sea un problema, no significa que la omnisciencia de Dios sea un problema o que eventualmente sean falsas, sino que significa que en el lenguaje cualquier intento que yo haga de hablar acerca de la relación entre Dios y la temporalidad es un intento destinado al fracaso, porque las palabras del lenguaje me van a hacer incurrir una y otra vez en tropiezos. Ahora, cuando yo lo digo al inicio, por ejemplo, Dios conoce todo el tiempo simultáneamente, [así como suena] uno como que entiende que Dios mira como desde fuera y ve todo así, pero ese desde fuera es una analogía espacial, y es una analogía espacial que no permite hacer justicia a un problema que es temporal. O sea, cuando viajo en avión pienso “ya, esto es ver como Dios ve las cosas”, pero cuando estoy arriba del avión no veo el futuro, [sí] veo mucho más del espacio que cuando estoy en la tierra, pero todavía no veo lo que no ha ocurrido. Entonces cualquier intento que yo hago en el lenguaje de explicar cómo es que Dios conoce todo, tanto lo que fue como lo que no ha sido, es un intento que va a quedar mal dicho, eso es un poco la hipótesis de Wittgenstein. Ahora [bien], hasta no haber hecho ese análisis, ese error no va a ser evidente para mí, y por lo tanto, como no es evidente para mí no va a parecerme un error sencillamente, y por lo tanto, la única manera que yo tengo de saber que es erróneo es "saborear" estas expresiones, hacer como una "macerado" con ellas y comprobar que en realidad están mal hechas, es decir, hacer un intento de subir esa escalera y “cachar” que no es la escalera. Y entonces: ¿qué es lo que queda cuando uno sube la escalera? Que lo que tenga que ver con la omnisciencia de Dios es algo que "sólo se ve", no más, en el sentido de que no hay palabras para eso, y uno entiende más o menos, malamente, que Dios es omnipotente y que no tenemos muy buenas maneras o maneras más satisfactorias para decir los atributos de esa omnipotencia [...]
(grabado en Julio de 2004)
En conclusión, si bien las proposiciones metafísicas aparentan ser verosímiles (suenan bien), antes de aceptarlas sin más reparo deberíamos hacer un estricto análisis lógico, este ejercicio-evaluativo demostrará la imposibilidad que contienen dichas afirmaciones para que sucedan (para que SEAN), de tal modo que se evidenciará el error que esconden. Al respecto, la metáfora de la escalera es una exhortación a subirla, es decir, intentar "vivenciar" lo que dice la afirmación en cuestión (¿existen los objetos aquí mencionados? y/o ¿puede darse lo que aquí se dice?), con el propósito de lograr, una vez subida la escalera (o lo que es lo mismo, una vez terminado el trabajo de análisis), determinar si son posibles de ocurrir o no en el mundo (la realidad), o si definitivamente son expresiones sin sentido.
En cuanto a la última proposición del Tractatus: <<7. Sobre lo que no se puede hablar, se debe guardar silencio.>> Basta tan sólo presentarla, ya que se deduce de la explicación de la proposición anterior (6.54). Ahora bien, es interesante lo que, sin forcejeo ni resistencia alguna, podríamos interpretar como una respuesta de Nicanor Parra a la orden de ¡silencio! emanada de la proposición 7. Vean el fragmento a la Advertencia al Lector. Y para leer una defensa y justificación magistral de aquellas expresiones catalogadas en el Tractatus de Wittgenstein como sinsentido, vuelvo a recomendar el discurso La Poesía y el manifiesto El Creacionismo, ambos escritos por Vicente Huidobro.
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Lenguaje figurativo y Creacionismo.
(por Alberto Urzúa Toledo)
La teoría del lenguaje figurativo, en el Tractatus Lógico Philosophicus de Wittgenstein, explica la capacidad que tiene el lenguaje para expresar un acontecimiento en el mundo (el mundo es la totalidad de los hechos). Cada palabra corresponde a algo que está en el mundo (los objetos), si éstas son relacionadas guardando la forma lógica "aRb", podemos representarnos algún suceso. Si a y b son objetos, y R la relación en la que se encuentran (la mezcla, la combinación), apenas la escuchemos o leámos iremos recreando el hecho tal y como fue, es o será. Por ejemplo, "el lápiz sobre la mesa" es fiel a la condición lógica: a (el lápiz) R(sobre) b(la mesa). Otra condición, es que el observador en todo momento sea un observador del mundo, pues cuando quiera escribir o rememorar su experiencia, debe siempre referirse a combinaciones posibles de acontecer en el mundo. En otras palabras, el lenguaje se asemeja a una cinta de video, ya que cualquier afirmación o sentencia puede ser reproducida (entendida) por los seres humanos que manejen algún idioma así como una proyectora reproduce las imágenes que hay en las cintas. El siguiente fragmento, a medida que lo vayan leyendo podrá ejemplificar cómo a través del lenguaje se puede reproducir un suceso encapsulándolo en palabras (¿es cierto que lo van imaginando? así como la sola lectura de un guión de cine permite proyectar la imagen):
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)
LXXXIII (en "Rimas")
Cerraron sus ojos
Que aún tenía abiertos,
Taparon su cara
Con un blanco lienzo,
Y unos sollozando,
Otros en silencio,
De la triste alcoba
Todos se salieron.
La luz, que en un vaso
Ardía en el suelo,
Al muro arrojaba
La sombra del lecho,
Y entre aquella sombra
Veíase a intérvalos
Dibujarse rígida
La forma del cuerpo.
...
Ahora bien, la teoría del lenguaje figurativo expuesta en el Tractatus fue la "virgencita" venerada del Círculo de Viena y, lo que en general se llamó, el Positivismo Lógico. Sin embargo, la interpretación oficial que le dió el Círculo limitaba la función del lenguaje (y el habla) a la observación del mundo, y todo lo que no se refiriera a ello, valiéndose literalmente de una proposición de Wittgenstein, quedaría enmarcado dentro de la famosa frase de cierre "de lo que no se puede hablar, es mejor callar". Los seguidores interpretaron esa conclusión como el desprecio e imposibilidad de cualquier otro tipo de lenguaje como el poético, ético, religioso, y en definitiva, de todo lenguaje metafísico. Las salvedades y aclaraciones comenzaron desde el propio Wittgenstein con sus Conferencias de Ética; y posteriormente, un "segundo Wittgenstein", en las Investigaciones Filosóficas. A mi juicio, los manifiestos y discursos de Vicente Huidobro explican ese otro lado del lenguaje de la forma en que ese mismo lenguaje se ve a sí mismo y a la vez se esclarece a sí mismo comparándose y desmarcándose con el lenguaje figurativo. Recomiendo empezar por el discurso titulado La Poesía y luego por el manifiesto llamado El Creacionismo. Por último, échenle un vistazo al Canto VII del Altazor (¿hay algo en el mundo que esté indicado con esas "palabras"?, ¿se imagina el Canto VII, proyecta imágenes entre lo escrito y su visión o sólo sigue viendo letras?).
¡Disfrútenlos!
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