10 septiembre 2006

Señor Maturana: ¿por qué somos como somos?

La acción va a depender de los deseos
 
MATURANA: ¿Qué entorno estamos generando? Eso es un acto creativo, es una obra de arte. Un entorno en el cual el respeto se puede dar, en tanto hay respeto ¿se facilita el respeto o no? Usted es respetado, usted respeta, lo ven, y usted ve. Y eso va en la experiencia de uno[...]
 
ENTREVISTADOR: Pero como estamos hablando de seres humanos eso puede no ocurrir también Don Humberto.
 
MATURANA: Puede no ocurrir, pero en la medida en que puede ocurrir lo podemos cultivar[...]
 
ENTREVISTADOR: Es bueno que las leyes y que las organizaciones sociales se hagan cargo de esto.
 
MATURANA: Es bueno que se hagan cargo, pero generando un espacio en que pueda ocurrir, no pensando en que es el castigo, la guerra o la dominación van a resolver los conflictos humanos. Las guerras jamás han resuelto los conflictos humanos, nunca, estudien la historia. Los conflictos humanos siempre se resuelven en la conversación. Claro, yo en la guerra puedo dominar a los otros y exterminar a los demás, pero no he resuelto el conflicto, he cambiado el espacio, [quizás] afortunadamente para [entablar] una conversación, un acuerdo que resuelva el conflicto, porque los conflictos humanos tienen que ver todos con la emoción, no se resuelven con la guerra[...] Los problemas políticos son conflictos de deseos y usted ve que los problemas políticos no se resuelven con la guerra, cambia el espacio a lo mejor[...]
 
ENTREVISTADORES en tono de menosprecio refutan dilatadamente la posición de Maturana: ... pero con los puros deseos...
 
MATURANA interrumpe con severidad: ¡Los deseos guían la acción, por favor!. Si usted, claro, trata los deseos como una cosa abstracta por allá y usted no se da cuenta porque ustedes querían conversar conmigo y yo quería conversar con ustedes, entonces resulta que la acción de esta conversación surge de los deseos. Yo no estoy aquí por un argumento racional, no estoy aquí por ganarle a nadie, es porque ustedes me invitaron, me gustó la invitación; yo considero que ustedes son personas interesantes, quería conocerlo a usted (no lo conocía), a él lo he visto una vez (tuve una reunión, una entrevista con él), y estoy aquí por respeto. Entonces los deseos son los que nos mueven, las emociones, la palabra emoción tiene que ver con el movimiento. La guerra de Bush es la guerra de Bush, son los deseos de Bush los que llevaron a la guerra. Las guerras, siempre se dan por emociones, "es que yo quiero esto, quiero el petróleo, quiero la libertad de los otros, quiero hacer esta cosa", son los deseos.
 
* Transcripción de la entrevista que mencionamos en el artículo precedente. 

Dr. Humberto Maturana Romesín: ¿Qué es la ciencia?

    La siguiente transcripción pertenece a una parte de la entrevista, conducida por Héctor Soto y por Fernando Villegas. al Dr. Humberto Maturana en el programa "Terapia Chilensis" de Radio Duna que se transmite hasta el día de hoy de lunes a viernes a las 20 hrs, en la frecuencia modulada 89.7. Lamentablemente descuidé en su momento anotar la fecha, no recuerdo si la grabé el año 2002 ó 2003.
 

Héctor Soto: Don Humberto, [¿cómo hace usted para seguir siendo científico?]. Se lo pregunto porque mi impresión es de que usted parte de la biología, pero salta también a la lingüística,  salta a la filosofía, no sé si también a la antropología.

 

Dr. Humberto Maturana: Las distintas ciencias son clasificaciones de temáticas, de preguntas que las personas se han hecho, son tradiciones de preguntas y de modos de contestar las preguntas. Ahora, la ciencia no es un cuerpo único, lo que hay de común es el criterio de validación que la persona que es científica usa para su explicar.

 

Fernando Villegas: El método.

 

Dr. Maturana: Más que el método de la investigación, el criterio de validación.

 

Héctor Soto: Para eso es fundamental la comunidad científica ¿o no?

 

medium_Maturana.jpgDr. Maturana: Veamos, ¿qué criterio uso yo para aceptar que lo que el otro dice o lo que yo digo es válido? Cada uno de nosotros al escuchar a otra persona pone un criterio de validación en su escuchar, si coincide con lo que yo pienso digo “sí claro, que bien, que interesante”, si no coincide con lo que yo pienso [digo] “no”. Entonces lo bueno de la ciencia es que se funda en el hacer explícito del criterio de validación de las explicaciones científicas. En tanto usted se mueve en este espacio de criterio de validación de las explicaciones científicas usted puede pasar de donde quiera a donde quiera y hacer ciencia y seguir siendo científico.

 

Cuando yo trabajo en la biología, directamente en el espacio de lo que llamarían la biología dura, porque estoy estudiando la percepción como un fenómeno biológico registrando la actividad neuronal en la retina para ver si lo puedo correlacionar con los colores especificado físicamente me encuentro con que hay ciertas cosas que yo suponía que tenían que ocurrir que no ocurren, y cuando me doy cuenta de eso me doy cuenta que tengo que cambiar la pregunta. Y al cambiar la pregunta cambio de espacio, pero sigo siendo científico, sigo moviéndome con el mismo criterio de validación. Yo le puedo decir inmediatamente qué fue lo que pasó. Yo funcionaba u operaba bajo un supuesto implícito y muchas veces explícito de que era posible establecer una correlación unívoca entre la actividad de la retina y un color especificado en término de su composición espectral (de las distintas longitudes de onda), y de lo que me doy cuenta en el proceso de estudiar eso es que eso no se puede hacer. No se puede hacer no por una limitación instrumental, no por una insuficiencia conceptual o de computación, [no se puede hacer] porque intrínsicamente no puede hacerse, [debido a que] somos sistemas determinados en nuestra estructura. En ese momento yo cambio la pregunta, en vez de seguir preguntándome cómo se correlaciona la actividad de la retina con el color especificado en términos de energías espectrales, me pregunto ¿se correlacionará la actividad de la retina con el nombre del color? Y eso se puede hacer, y eso es lo que yo muestro neurofisiológicamente, y eso cambia todo porque lleva radicalmente a tratar cosas que podían haber sido antes cuestiones filosóficas, como el tema de la realidad, como un fenómeno directamente que tiene que ver con la biología y no como una limitación sino que como una condición de existencia entonces todo cambia y ahí es cuando me meto en el tema del conocimiento, del lenguaje y aparecen las emociones, y todo eso va apareciendo como tema legítimo desde mi pensar y explicar científico.